Antonio Ramírez [Alexis R.]

viernes, septiembre 19, 2008

Licenciado por la Universidad de Sevilla [Andalucía. España]. Publica en la colección “Al-manar”, Fragmentos de impaciencias 78 - 90, Tiempo de ti deshabitado, Crece el silencio.
Impulsor de la “Biblioteca poética Sevilla 2000”, Hojas de Agua y Fuego, De Dos Océanos, y del proyecto PoéticaHispanoAmericana_Myrtos. Presidente de la Asociación Cultural Myrtos.
El Frente de Afirmación Hispanista, de México, publicó, en 1997, la antología La locura en la poesía cósmica de... por Fredo Arias de la Canal.
Otros textos publicados: Destino de tu palabra, Temporalidad del día, Iseo, PoemAire. La isla de los naufragios, Manuscritos de la mar y otro poemas, Del helado llano y la luz rota. Conversaciones mínimas. Versos descontados.
Ha seleccionado la publicación de GrammaVisual 2006, y GrammaVisual 2007, antologías de poesía visual internacional.

Enlaces:

http://www.telefonica.net/web2/librosmyrtos/

http://librosmyrtos.blogspot.com

http://myrtoscultural.blogspot.com

http://edicionesmyrtos.blogspot.com

Poemas:

¡Qué fácil sería un gesto tuyo decidido!
Cruzaría como en sueños libre el aliento
de la vida para presentarme a ti, oh, Muerte,
y entregarme como surto mar al destino.


Pero es imprescindible tu verso herido,
aquel que nadie conoce, sólo en su momento,
el que estalla de luz en la palabra inerte,
aquel que es sólo un instante del futuro sino.


¿Acaso debo seguir secreto y amargo
la sombra alargada del cáliz inevitable
presente en cada silencio, en cada olvido?


¿Podré soportar el sueño en este letargo
deshabitado ya por el dolor intratable
de tus labios ocultos y mi pecho vencido?


¿Cómo me acercaré a ti
sin tiempo ya en mis manos?

¿Qué te ofreceré ahora
si llego aún por el temor herido?



Del otoño las hojas caen.
Mis años pasan irremediablemente lentos,
mis escasos versos, mis eternas dudas.

Mi corazón, impaciente.
¡Oh, detente! Llévame, amargo
como el imperceptible olvido.
Tengo vacíos los caminos aún desiertos.
Y ahora me amenazas con invadirme secreto.

¡Oh, detente! Muéstrame, ángel, tu frente
antes de tu sentencia, de tu locura.
Si ella no está, déjame tu final.

Hoy cruzan los mares la duda escrita
por el tiempo, por el viento.
Se va apagando lentamente tu voz
hoy que muere tu anuncio lancinante.

Todo termina: tántalo, maldita
luz, ajena del lugar, ya no siento
tus labios, granadas otrora tu voz.
Todo crece desde su fin, su instante.

Hoy deja el sueño su propio latido
inexorable pendiente de sombras
fugaces: así permanece el pasado.

Todo: el dolor de la memoria herido
por su propio fin, pero si me nombras
creceré, si muerto ya, enamorado.


Al alba te vio caminar el viento
lentamente a tu destino afirmado.

Tu corazón, pájaro interior, frío
anunciaba el infinito, silente.

Tu pupila rozaba el horizonte,
el frescor subía a tu piel amado,
la fuerza de tu pecho, tu voz, río
interminable de la mar, algente.

Que tu poema vida fue de extensa abra
deseado, desde ti como tu valor
cubierto: surgía para quedarte
al fin entre nosotros, tu palabra
de fuego encerrado en copa interior
y tu historia entregada para amarte.






La mar fue mi destino: mi voz en ti.
Ya late esta playa extensa interïor
como la luz que me cubre de gozo
íntimo: su mañana: tu mirada.

[Y este cristal de las horas sin ti
sierpe es interminable, veloz fulgor
que me hiere, rayo transparente, trozo
de dolor, realidad extensa, helada.]

Sólo tiene más valor el futuro
cumplido en tu voz, única, en tu sentir.

Todo aquel pasado deviene intenso,
el nuevo día me completa maduro,
su compromiso: tu fuego, mi vivir
en ti como la mar, sin fin, extenso.



Y fui un río de besos nocturnos en tu boca,
fuego de ti, o de rosas, o de sueño,
manantial níveo, humano deseño,
dolor ardiente, fuente intensa o loca.

En aquel instante de luces ciegas, fui, roca
sin ti, al despertar ausente, beleño
de ojos amargos, áspero diseño
o de muerte, ya sin ti, sin tu boca.

Cúbreme con tu recuerdo distinto,
el día infatigable, hasta el momento
de la sombra en los párpados cansados.

Cúbreme hasta que retorne, alados
los fugaces destellos, tu vïento,
tu venero inagotable, inextinto.

Nada, la muerte, final
arena virgen
de labios, cristal
rozándote, sí,
tiempo, nada,
tú, inmortal.




Existe la plenitud la alegría
el gozo que anticipa la mirada
el pálpito la suspensión velada
existe la luz incierta armonía

existe el fuego del alma bravía
el presentimiento de la llegada
la espera impaciente cercada
las horas que decrecen con el día.

Porque vivo ya sin estar aquí
esperando mayor dulzura cierta,
porque existe plenitud, los instantes

de dulces labios escogidos, fieles,
el latir que llega, la vida alerta
suspendida en mí, tus ojos radiantes.

De la mirada que espero de tu voz
que suena en mi sueño de la luz
que abre cada mañana de ti siempre;
por ti que en este presente fugaz soy.

Mis pasos fértiles. Camino veloz
por el destino ya cierto sin sombras
o quizás porque fue este avanzar nunca
decidido por tus labios hasta hoy.

La tarde abre sus puertas interiores
ahora para descubrir lentamente
aquel sendero que marcará tener

sentido, aunque si de tu mano vencer
es gozo íntimo que mi dolor siente,
de mis amores distantes, errores.





Sí, si sientes que el futuro se acorta,
el pasado mediato se agiganta
inmarcesiblemente o infinito
como fuego y señal de la huida.

Sí, se detiene con tu voz, recorta
la rosa descubierta y levanta
el presente que es tiempo eterno, rito
de la luz circular, pupila herida.

Ya se cierra lentamente la vida
a las horas ciertas avanza fugaz
y se cubre del sueño retenido.

Te quedas en la luz dejas la tierra
íntima ya, sí gozo que es tu voraz
deseo más allá del dolor vencido.

0 Comentarios: