PIOTR SOMMER. INTRODUCIR UN NUEVO LENGUAJE por Xavier Farré

viernes, septiembre 07, 2012

L’Espluga de Francolí, 1971 es poeta y traductor. Traduce del polaco y del esloveno. Cabe mencionar sus traducciones de Czesław Miłosz (Travessant fronteres. Antologia poètica 1945-2000, Proa, Barcelona), de Adam Zagajewski (Tierra del Fuego/Terra del Foc, Deseo, Antenas, todas en Acantilado, Barcelona) y los ensayos de Zbigniew Herbert; y del esloveno, las traducciones de Aleš Debeljak (La ciutat i el nen, Barcelona, Edicions la Guineu) y Lojze Kovačič (Los inmigrados, Siruela, Madrid).
Como poeta, ha publicado Llocs comuns (Lugares comunes) (2004); Retorns de l’Est (Tria de poemas 1990-2001) (Retornos del Este –Poemas escogidos, 1990-2001) (2005); Inventari de fronteres (Inventario de fronteras) (2006). En 2008 aparece su último libro de poemas: La disfressa dels arbres (El disfraz de los árboles). Algunos de sus poemas han sido traducidos al croata, esloveno, inglés, polaco y sueco.





 PIOTR SOMMER. INTRODUCIR UN NUEVO LENGUAJE


Una tradición literaria se nutre de lo que está a la vista, a la superficie, y lo que queda debajo, escondido, a veces apartado, en estado latente, y que después puede aparecer con gran fuerza. Se nutre tanto de lo que la crítica más inmediata intenta desbrozar de los diferentes caminos que los autores y sus obras adoptan en un momento determinado como de lo que, al cabo de los años, reaparece con una nueva lectura. Reaparecen como nuevas obras, porque la manera de leer, el contexto social, los lectores y los nuevos autores les dan un valor de renovación, las resitúan en una visión que va cambiando a lo largo de los años. La creación de un canon no es nunca fija, sino que siempre va cambiando sus fronteras, es un movimiento continuo. Es como un río que fluye con sus meandros y que va arrastrando piedras, algunas las aparta hacia la orilla, otras continúan, y en su cauce el río va recuperando otras piedras que se habían quedado en su fondo por una temporada. Es un fenómeno que ha tenido lugar y que tendrá siempre lugar a lo largo de la historia de la literatura. Seguramente, con la aparición de las nuevas tecnologías, en breve tendremos toda una serie de cánones que diferirán de lo que hemos conocido en la era Gutenberg. Pero sin avanzar acontecimientos, ya la historia de la literatura nos ha ofrecido modificaciones, revisiones, nuevas lecturas de este tipo. Por ejemplo, los poetas metafísicos ingleses que T. S. Eliot situó en el lugar de preferencia que en el momento actual siguen teniendo. O los años, décadas, siglos que Shakespeare estuvo en una posición que hoy en día no podríamos ni imaginar.
En otras ocasiones, ya he mencionado el cambio que tuvo lugar en la década de los años ochenta en la poesía polaca, cuando se inicia un camino hacia la cotidianidad, hacía el diálogo con el lector, con lo que uno tiene a su alrededor, con los objetos, sin valoraciones morales, donde el mundo del poeta se concentra en el lenguaje, en la creación de una realidad a partir del lenguaje que le puede dar o no sentido. Se intenta contrarrestar el discurso del poeta que habla a la comunidad, que es la encarnación de unos valores y que entronca directamente con la visión romántica del poeta, de capital importancia en la poesía polaca. No, el poeta ya no habla a la comunidad, habla consigo mismo, habla con el lector de manera directa, y no le quiere imponer o hacer ver una misión que hay que cumplir.
El poeta pasea con su perro, y es ese paseo el mensaje del poema, lo que podemos encontrar en cualquier instante, lo que construimos diariamente en nuestro camino hacia la inevitabilidad, lo que hacemos para olvidarnos siquiera un instante de ésta. Y uno de los grandes artífices de este cambio en la poesía polaca es Piotr Sommer.


 
ESCALERAS
   
Las escaleras no son como nos podría parecer una serie
de escalones que se repiten

de descansillos pisos en un transcurso rítmico inalterable
y constante hasta dimensiones de áticos

la analogía de las distancias entre los escalones
se explica por el engaño de los sentidos en la ilusión
del tacto y la mirada

en realidad hacen algo que difícilmente podemos
sospechar aumentan su altura con cada
nuevo escalón

y esto es en el fondo todo

Nacido en 1948, contemporáneo de los autores de la Nueva Ola, su lenguaje poético representa una visión diferente, un cambio de perspectiva en relación a los poetas que le son coetáneos. Sus primeras raíces, dentro de la literatura polaca, no se encuentran en Zbigniew Herbert, en aquellos momentos el poeta moral por excelencia de los cambios que sufría el país, sino en Miron Bialoszewski, un autor que ha posibilitado abrir como mínimo dos líneas en la poesía actual: la de carácter más lingüístico, en una exploración constante del lenguaje, y la de la búsqueda del mundo cotidiano, y del mundo olvidado, porque Bialoszewski es el poeta de lo que se encuentra fuera de las fronteras, de los suburbios, de lo anodino, de los lugares abandonados. Es una hendidura por la que penetra la reelaboración de la realidad de los poetas posteriores.
Como se puede ver en el poema anterior, se relata lo anodino de los objetos cotidianos que nos rodean, vistos desde una perspectiva de  “prescindibilidad” (y esto es en el fondo todo). A diferencia de la poesía de Herbert, no hay aparentemente una metafísica deliberadamente buscada, no hay ninguna representación de un símbolo que haya que descifrar. El vacío se crea en la inutilidad de las cosas. 



ANTES DE QUEDARSE DORMIDO

   
Porque, ¿qué debería describir esto: el estado de la conciencia
en un momento determinado de la vida?
¿Sin ningún momento determinado?
Descansos, evolución,
¿cómo me llamo?

¿Será de ayuda la descripción de mi cuerpo?
¿La descripción del cuerpo de mi hijo, su parecido
conmigo, la descripción de su parecido conmigo?
¿Sus palabras?
¿Hay que describir, es decir citar?
¿Quizás también algunos fragmentos de cartas
de mi abuelo a mi abuela?
En algún lugar tienen que haberse conservado algunas cartas.

La descripción de un entierro, de una boda,
de hacerse viejo y de desenterrar los recuerdos,
¿y expresar de toda esta impotencia al final
una fe profunda en el arte,
en la palabra escrita?

A pesar de dar muestra de la cotidianidad, en la poesía de Sommer aparece una desconfianza absoluta hacia el lenguaje, hacia la palabra que no puede dar cuenta de la realidad. Es un tema recurrente, y se refleja en un gran número de poemas cuyo título es tan sólo “Poema”, especialmente en los dos primeros libros que publica. Hasta la fecha, Sommer ha publicado 7 libros de poemas, dos de los cuales son recopilatorios pero con enfoques muy diferentes que dan cuenta del objetivo en el momento de publicarlos, puesto que cada selección se basa en el predominio de un tipo de poema, más anecdótico, más arraigado en los hechos cotidianos y los objetos, o más lingüístico, en el sentido de la reflexión sobre el propio lenguaje, en la recreación de modismos y en el uso particular del habla más cotidiana. En este sentido, el crítico y también poeta Marcin Hamkało afirma: “El elemento identificativo de Piotr Sommer es la perfección en la construcción individual, particular de la identidad de la lengua que lleva a una inusitada sutileza. Alguien afirmó que incluso la manera con la que Sommer pide un café es un acontecimiento en el idioma polaco. Quizás nadie como él consigue hablar y escribir con una melodía privada tan fácil de reconocer.” Sommer crea un lenguaje inconfundible, propio, con el que transforma su realidad colindante, y así también la ve el lector, la realidad queda modificada aunque el mismo autor plantee la falta de fe, la imposibilidad de llevar a cabo esta empresa a través de la palabra. A la vez que en muchas ocasiones comunica la imposibilidad de poder dar una interpretación del poema, el poema que se convierte en una metáfora del mundo. El poema es, encierra su sentido, se nos aparece delante, como un cristal transparente. Pero no hay que pensar que la posición ante la poesía de Piotr Sommer encaja con la reflejada en el conocido poema de Archibald MacLeish, “Ars Poetica”, del que con demasiada frecuencia se citan tan sólo los dos últimos versos, quizás por el aura de misterio que encierran: “A poem should not mean / But be”. Un poema no debería significar, sino ser, que en Sommer se convierte en un poema es lo que es, ni debería ni no debería, y carece de sentido buscar una interpretación incluso a estas afirmaciones. La constelación de Sommer se encuentra más bien con poetas como John Ashbery, un autor que él mismo ha introducido en la tradición polaca a partir de traducciones y ensayos. La experiencia inasible se convierte en una empresa infructuosa a través del poema, del lenguaje. Y es así como llegamos a los límites de nosotros mismos, al no poder traspasar la frontera del lenguaje que nos delimita.


POEMA

Hasta el último momento
cuando terminen los preparativos
y haya que admitir el sí o el no
apartar a un rincón la incertidumbre
sin pesar o sin sentimiento de pérdida
cuando todo pase a ser transparente
es suficiente con cualquier gesto
o con su falta esto no tiene importancia

el cristal transparente sabe bien
qué encierra su interior y qué no

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