El espacio del traductor. MÁS DE UN SIGLO DE POESÍA ITALIANA VIII, selección y traducción de Carlos Vitale.

viernes, agosto 02, 2013

Foto de Ana Portnoy
Carlos Vitale nació en Buenos Aires en 1953. Es Licenciado en Filología hispánica y Filología italiana. Entre otros libros, ha publicado Unidad de lugar (Editorial Candaya, Barcelona, 2004), Fuera de casa (Emboscall Editorial, Vic, 2004) y Descortesía del suicida (Editorial Candaya, Barcelona, 2008). Asimismo ha traducido numerosos libros de poetas italianos y catalanes: Dino Campana (Premio de Traducción “Ultimo Novecento”, 1986), Eugenio Montale (Premio de Traducción “Ángel Crespo”, 2006), Giuseppe Ungaretti, Gerardo Vacana, Sergio Corazzini (Premio de Traducción del Ministerio Italiano de Relaciones Exteriores, 2003), Amerigo Iannacone, Umberto Saba (Premio de Traducción “Val di Comino”, 2004), Giuseppe Napolitano, Sandro Penna, Emilio Paolo Taormina, Antoni Clapés, Joan Brossa, Josep-Ramon Bach, etc. Ha participado en festivales, lecturas y encuentros de poesía en Argentina, España, Venezuela, Armenia, Italia, Suiza, Rumania, Estonia, Grecia y Francia. Sus textos han sido traducidos al inglés, francés, alemán, italiano, armenio, estonio, griego, rumano, portugués, esperanto, maltés y catalán. Reside en Barcelona desde 1981.



EMILIO COCO

 

fotografía extraída de laotrarevista.com

 

Emilio Coco nació en San Marco in Lamis (Foggia, Apulia) en 1940.
Entre otros libros, ha publicado: Profanazioni, Le parole di sempre y Fingere la vita.


MIS PENSAMIENTOS

Son sílabas de agua mis pensamientos
al agua van y de agua se alimentan
se evaporan huyendo de la palabra
que tiende emboscadas bajo la sombrilla
para embridarlas en orden de sonidos
pero escapan veloces hacia lo alto
y llueven otra vez en gotas de colores
para reanudar el juego en medio de las olas


I MIEI PENSIERI

Sono sillabe d'acqua i miei pensieri
all'acqua vanno e d'acqua si alimentano
svaporano fuggendo alla parola
che tende agguati sotto l’ombrellone
per imbrigliarle in ordine di suoni
ma sgusciano veloci verso l’alto
e ripiovono in gocce di colori
a riprendere il gioco in mezzo all’onde


BENITO LA MANTIA

 

 

 

Benito La Mantia nació en Palermo en 1940 y reside en Mezzano (Rávena).
Entre otros libros, ha publicado: Lindos, Knossos y Taccuino.


¿Y QUÉ DIJO...?

¿Y qué dijo Periandro
al embajador de Mileto
cuando le preguntó
por la mejor manera de ejercer el poder?
Nada dijo.
No dijo nada.
Llevó al tipo a un campo
y con golpes secos de bastón
segó las espigas más altas de trigo.


E CHE DISSE...?

E che disse Periandro
all'ambasciatore di Mileto
quando gli fu chiesto
della miglior maniera di esercitare il potere?
Niente disse.
Non disse nulla.
Condusse il tizio in un campo
e con colpi secchi di bastone
falciò le spighe piú alte di grano.


GIUSEPPE CONTE

 

fotografía extraída de Athenamillennium.it
 
Giuseppe Conte nació en 1945 en Porto Maurizio (Liguria) y reside en Sanremo.
Entre otros libros, ha publicado: L’ultimo aprile bianco, Le stagioni y L’oceano e il ragazzo.


QUÉ ERA EL MAR

¿Qué era el mar? Tenía
colas y patas de agua entre las
rocas, pulía los guijarros, hacía
siglas de luz sobre la arena: era
profundo pero insensible, se decía, y
célibe, individual, estéril.
En olas obstinadas o tranquilas
subía y bajaba mareas, rodeaba
las tierras, él lunar, él frío, irreductible
en su consagrarse al movimiento y la aridez.
Las naves lo surcaban con largas estelas.
Ahora se ha perdido la memoria de las tempestades
y de los faros, de los veleros y de los transatlánticos, de los
náufragos, de los cargueros de púrpura y
de carbón, de Tiro, de Londres.
Era profundo, pero insensible, se decía, morada
de las conchas, de las familias de los
peces, extinguidas, ahora: tenía profundidades viscosas, cráteres y
algas y corales.
Tallaba los promontorios, sostenía las islas.
Jugaba, él mudo, desdeñoso, inservible,
feliz en sus movimientos
vitales.


CHE COS’ERA IL MARE

Che cos’era il mare? Aveva
code d’acqua e zampe d’acqua tra le
rocce, levigava i ciottoli, faceva
sigle di luce sulla sabbia: era
profondo ma insensibile, si diceva, e
celibe, individuale, sterile.
In onde riottose o calme
maree saliva e discendeva, circondava
le terre, lui lunare, lui freddo, irreducible
nel suo votarsi al movimento e all’aridità.
Le navi lo solcavano in lunghe scie.
Ora si è persa la memoria delle tempeste
e dei fari, dei velieri e dei transatlantici, dei
naufraghi, dei carichi di porpora e
di carbone, di Tiro, di Londra.
Era profondo ma insensibile, si diceva, dimora
delle conchiglie, delle famiglie dei
pesci, estinte, ora: aveva fondali viscidi, crateri e
alghe, e coralli.
Tagliava i promontori, reggeva le isole.
Giocava, lui muto, sprezzante, inservibile,
felice nei suoi movimenti
vitali.

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