DOCE POETAS LATINOAMERICANAS PARA EL SIGLO XXI, por Carlos Vitale

viernes, octubre 13, 2017

Fotografía de Ana Portnoy
Carlos Vitale (Buenos Aires, 1953) es Licenciado en Filología hispánica y Filología italiana. Ha publicado "Unidad de lugar" (Candaya, Barcelona, 2004), "Descortesía del suicida" (Candaya, Barcelona, 2008), "Cuaderno de l'Escala / Quadern de l'Escala" (fotografías de Jaume Salvat, ilustraciones de Marc Vicens y prólogo de Carles Duarte, Vitel·la, Bellcaire d'Empordà, 2013), "Fuera de casa" (La Garúa, Barcelona, 2014) y "El poeta más crítico y otros poetas italianos" (Emboscall Editorial, Barcelona, 2014). Asimismo ha traducido numerosos libros de poetas italianos y catalanes: Dino Campana (Premio de Traducción “Ultimo Novecento”, 1986), Eugenio Montale (Premio de Traducción “Ángel Crespo”, 2006), Giuseppe Ungaretti, Gerardo Vacana, Sergio Corazzini (Premio de Traducción del Ministerio Italiano de Relaciones Exteriores, 2003), Amerigo Iannacone, Umberto Saba (Premio de Traducción “Val di Comino”, 2004), Giuseppe Napolitano, Sandro Penna, Antoni Clapés, Joan Brossa, Josep-Ramon Bach, etc. Ha participado en festivales, lecturas y encuentros de poesía en Argentina, España, Venezuela, Armenia, Italia, Suiza, Rumania, Estonia, Grecia, Bulgaria y Francia. Reside en Barcelona desde 1981.

DOCE POETAS LATINOAMERICANAS PARA EL SIGLO XXI (presentación de Edda ARMAS)

Dedicar un espacio a la poesía escrita por poetas latinoamericanas nacidas a partir de 1976 es el propósito. Publicadas a razón de una al mes, conformaremos así un Árbol de voces vivas en la revista digital La Náusea entre febrero de 2017 y enero de 2018, coordinado por el poeta y traductor Carlos Vitale. El apropiado verso del ‘árbol de voces vivas’ es de la poeta venezolana Enriqueta Arvelo Larriva (1886-1962), el que tomo prestado al encontrar esta imagen vegetal acorde al proyecto de Vitale, como también por la decisión mutua de referenciar poetas pilares y/o influencias para estas nuevas generaciones. Así y en consecuencia a esta idea, sumamos entonces nombres fundacionales amén de  incuestionables: Sor Juana Inés de la Cruz (México, 1651 – 1695), Delmira Agustini (Uruguay, 1886 – 1914), Lucila Godoy/Gabriela Mistral  (Chile, 1889 - 1957) , Alfonsina Storni (Argentina, 1892 – 1938), Juana de Ibarbourou (Uruguay, 1892-1979), Josefina Plá (Paraguay, 1909 – 1999), Olga Orozco (Argentina, 1920 – 1999), Ana Enriqueta Terán (Venezuela. 1918), Ida Vilariño (Uruguay, 1920- 2009), Ida Vitale (Uruguay, 1923), Fina García Marruz (Cuba, 1923), Claribel Alegría (Nicaragua, 1924), Ida Gramcko (Venezuela, 1924- 1994), Rosario Castellanos (México, 1925-1974), Blanca Varela (Perú, 1926 – 2009), Marosa di Giorgio (Uruguay, 1932-2004) y Alejandra Pizarnik  (Argentina, 1936-1972), entre otras más.

Con iniciativas como la que ahora proponemos surge la inevitable cuestión del porqué separar antológicamente por géneros a los autores literarios, no tratándose de la perturbadora, y cada vez más absurda, pregunta de si existe o no una poesía femenina. No. Más bien, vamos en dirección al reconocimiento genuino de la poesía escrita por mujeres, interesados en darle mayor visibilidad y atención crítica a su obra poética. En este sentido, creemos que aún es necesario antologarlas separadamente, entendiéndolo a modo de balance compensatorio. Pues sigue siendo evidente que, al repasar las antologías de poesía de todos los tiempos, éstas suelen privilegiar en número de inclusión a los poetas, aún en nuestros días. Tal vez, y ojalá, cambie esta situación en el porvenir, mas entretanto y muy deliberadamente hacemos foco en autoras que emergen con poderío en el hacer poético latinoamericano reciente, cuyas obras bien vale la pena difundir y proyectar como aquí y ahora lo hacemos. 



Edda ARMAS.
Retrato Edda Armas © Ricardo Armas

Caracas, 1955. Poeta. Editora. Psicóloga social especialista en producción cultural. Autora de 15 poemarios publicados entre 1975 y 2016,  algunos: Roto todo silencio con ilustraciones del artista rumano Daniel Medvedov (2016), Sin negativo y estaciones (2012), Corona mar (2011), Toma lo simple por el tallo (2009), Casa y arcángel (NY, 2008), Armadura de piedra (2005), Sable (1994, Premio Municipal de Poesía 1995, Alcaldía de Caracas), En bicicleta (2003, Premio internacional de Poesía XIV Bienal  Literaria J.A. Ramos Sucre) y la antología personal Dagas y otras flores en Monte Ávila Editores (2007). Ha representado a su país en Encuentros de poesía en España, México, E.E.U.U, El Salvador, República Dominicana, Perú, Ecuador y Colombia. Presidió el P.E.N. venezolano (2005-2009). Desde 2005 facilita talleres de creación poética. Asociada con los artistas visuales Carlos Cruz-Diez y Annella Armas, desde 2015, edita la colección de poesía venezolana Dcir ediciones.


CRISTINA GUTIÉRREZ LEAL



Cristina Gutiérrez Leal nació en Coro (Venezuela) en 1988.
Ha publicado: Estatua de sal. Su poema inédito “Sin puñal” ha obtenido el Primer Premio en el II Concurso Nacional de Poesía Joven Rafael Cadenas.


SI TE SOBREVIVO…

Si te sobrevivo, casa…
    ningún lugar me será imposible.



CRISTINA
A la señora Martha Cristina


Me nombraron Cristina por una amiga desahuciada de mi madre.
La señora Martha Cristina me heredó su segundo nombre,   
                           su adolecer. 
Cuando sucumbo al reproche
mi madre me consuela diciendo que también tengo el nombre de Cristo.
Él también vivió desahuciado, mamá.
Tengo nombre de mujer muriendo
        y de hombre clavado en la cruz.
Eso lo explica todo.



HAY MARES…

Hay mares que llegan con sus olas antiguas
a golpearme el lomo,
a recordarme cuántas mentiras he tenido que decirme
para soportar el ruido de algunos barcos.

Esta marea no tiene ojos,
    solo brazos largos para tantear mis orillas
    rasguñarlas de vez en cuando.

Yo no sé cómo dividir estos mares,
    cómo llegar a la tierra prometida.

Estoy del otro lado,
creyéndome a salvo
ahogándome solo un poco.

(De Estatua de sal)



SÉ DEL MAR…

Sé del mar reventando contra un muro
cómo me asusta cuando levanta demasiado su oleaje
cuando enfría sus aguas y es imposible.
Sé de gente buena acodada en puentes
contemplo sus miradas cristalinas y la mía se envidria
me siguen enfermando mis ojos litorales
mis costas.
He visto desde un balcón
un río que divide tres países
abrí ya muchas veces mi puerta para saludar desconocidos
ya estiré una nueva lengua
ya me senté lo más al norte posible
ya estuve en la última calle de un país
ya fui todo lo insular que pude
ya he puesto toda mi fe en un viaje
ya he querido volver y abrazar
corro tras un nuevo paisaje que se alborote en mis ojos
vivo huyendo de este lugar que soy
pero el desarraigo no me cura
no me cura.


SIN PUÑAL

Quise escribir con toda la rabia del mundo
buscaba la imagen que sostuviera mi enojo
Desperté madrugada tras madrugada
intentando crear nuevas palabras
    a falta de una que describiese
    el exacto sonido de mis muelas rotas de tanto apretar la mandíbula
Creía inefable                
    mi fruncir de ceño
    mi cuerpo giroscopio

Perdona, me dije
no sin antes nombrar el odio con todos sus pesares
con todas sus vertientes
yéndome por todas sus ramas.
Recuerdo cómo quería escribir cortando
hiriendo con mi lesión
quería escribir con un puñal
y llenar de pus y sangre techo paredes espejos

Pero olvidé
mi rabia
y mi puñal
Me quedó este olvido calmo,
sosegado
demasiado cansado


PERMANECE…

y nos despedimos con la vaga sensación
de haber sobrevivido
aunque no sabíamos para qué.
CRISTINA PERI ROSSI

Permanece ante el espejo la mirada que todo lo quiere decir
penetrar iris cristalino cornea
no están acostumbrados los ojos a ver sin esquivar dardos

En el espejo se devuelve la imagen de alguien que olvidó
y luce serena
quieta demás

Abruma la espalda curada
cómo aprende un lomo a estar derecho
si hizo de su encorvarse una lógica
una muleta para sujetar la insuficiencia

Hay entonces que mirar al espejo de frente
y repetir que así está bien
que no era normal ni bella la ojeriza

Alzar los brazos y sostenerlos
de hecho sostenerlos sin demasiado esfuerzo

Convencerse de la sobreviviente de guerra reflejada ahí
que ya no necesita épica
y puede –si quiere, sólo si quiere
morir.



NO ES CONTEMPLACIÓN…

No es contemplación esto que hago
no una mirada absorta no un placer del ojo

Que miro hacia adelante, sí
incapaz mi cuello paralizado
de esforzarse en algún movimiento
ancorado de tanto vigilar
y mirar hacia los dos lados
sólo sostiene mi cabeza y ésta mis ojos y éstos mi miopía
para mirar hacia adelante por obligación
        -o cansancio, como sea.

que no es admiración contemplativa
    Es lo único que puede mi vista
    Sin desgastarse demás

No voltear no es ya una decisión
es un aliento involuntario
es mi cuerpo ayudándome
o traicionándome



TODO VA QUEDANDO…

Todo va quedando arrinconado
aún sobran esquinas
para ir soltando las boronas de comida mal masticada
de cenas impropias

Aquí todo encuentra su lugar
su acomodo donde no estorba
su desdecir

Si lo suelto en la próxima cuadra
el mal recuerdo de desprende solo
con un empeño alucinante
vuelve en algún sueño
y, mira,
no duele
inquieta.



LA PRIMERA HUIDA…

No me hablen de huidas
Porque de ellas me hago
JACQUELINE GOLDBERG

El primer suicidio es único.
Siempre te preguntan si fue un accidente
o un firme propósito de morir
MIYÓ VESTRINI

La primera huida es única
siempre te preguntan cuándo vuelves
teniendo en cuenta la distancia repetida
algunos toman para sí lejanías más hondas
silencios y aporías

Cuando la huida se vuelve tótem
costumbre de los tristes
muy pocas son las preguntas ya
no importa cuándo vuelves
    allá aquí acullá
opacidad si vuelves

La primera huida es única
luego absolutamente todo sucumbe al espejismo de lo lejos
y todo es añoranza mimimi
todo es saudade blablablá.

Queda el hastazgo
            la mueca de aquellos que asumen olvido cuando dicen despedida
infranqueables lenguajes del adiós
la fuerza más minusválida del abrazo
La primera huida es única

(Inéditos)

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