Sobre el poema “si yo pudiese ser” de María Antonieta Flores, por José Miguel Navas

viernes, junio 22, 2018

José Miguel Navas Valera Venezuela 1992. Ha publicado tres libros de poesía en Venezuela. Ha trabajado como instructor de La Casa Nacional de las Letras Andrés Bello y para Negro Sobre Blanco grupo editorial como asistente editorial.
twitter @alasfatales








El “SER” ante el amado, conversaciones con el otro: sobre el poema “si yo pudiese ser” de María Antonieta Flores. Del Poemario “Los trabajos interminables” 1998. Editado y publicado por Eclepsidra. 


I
          Hilando recuerdos despierto de un largo sueño. El poema “si yo pudiese ser” de María Antonieta Flores, estaba en mi mente: había soñado que lo interpretaba con otra persona, el libro estaba abierto cerca de mi mazo de Tarot Marsella, en el sueño estaba ubicado en la década de los noventas y acompañado de un hombre blanco alto muy hermoso, entonces le hablaba del poema, aquel hombre me atacaba con preguntas, entonces surgió el tema del SER ante el amado, de cómo nos vulnera el otro y nuestra incansable vocación del SER, la conversación con el sujeto me inquietaba, tanto que solo pensaba en los arcanos mayores, la tarde era gris y hacia una brisa extraña, un cielo que no decide si derramar gotas de llovía o simplemente amenazar. El año que se publicaría el poemario donde aparece este poema fue el 1998,  año de un eclipse que se observaría en Venezuela,  recuerdo que eran casi las cinco de la tarde yo tendría siete años, extrañamente el sueño me devolvía a ese instante pero acompañado de un hombre. Nada ocurrió, me desperté a las siete de la mañana, prepare café y el poema me rodeaba, solo pensaba en interpretarlo como una lectura de tarot. –Usted caballero del sueño permítame leerle un poema
.


II

Un acercamiento al poema desde las interpretaciones del YO

La poeta Flores comienza su poema con la añoranza del SER, pero quizá ella lo sea–. Ella lo es– pero quién –ES ante el amado–

1
si yo pudiese ser
si sólo pudiese ser
si apenas ser
no se oirían
estos gritos
y esta cuerda que arrebata……

cuerda arrebatada del instrumento musical,  sonido a quebranto como metáfora del dolor, de la indiferencia del amado, “el querer ser”, aspecto interesante en el poema porque la escritora rompe con la musicalidad del mismo, transforma el lenguaje hacia una nueva musicalidad. Música que choca y construye ritmo en cadencia.

III

1.1 El ser ante el amado
        La ensoñación amorosa y la desolación, siempre ha vulnerado el espíritu humano, esa inquietud del uno por saber que es amado y comprendido que es seguridad pero sobre todo inseguridad, cegados por eros y thanatos presente en los bordes de ese placer. María Antonieta Flores va hacia un canto de eso que nos vulnera el ímpetu, argumento que viene sosteniendo con distintas facetas en libros anteriores como  en su poemario  Agar que toma el arquetipo de la mujer esclava representada por la figura de la esclava Agar, –princesa o esclava–, dominada o dominadora, acá la mujer o el hombre pueden estar sujetos al amado, en sumisión y locura, esclavos del cuerpo y el deseo, las caricias, los besos y el reconocimiento del otro hacia el uno, este poemario permite muchas interpretaciones, desde una amorosa, hasta una política y social, otra de dominación;  una  mujer esclava es dominadora del hombre que cambia su futuro por esa sumisión activa de la mujer –simbólico, irritante y controversial, es acaso la sumisión activa lo que precisamente le concede poder a la mujer


La voz de Agar es la voz de la amante. De alguna manera, todos somos Agar, rendidos, cansados en una huida sin pozos, buscando aplacar antiguas ardentías de amor. El desierto y su inmensidad delimitan y conmesuran el espacio donde tiene lugar el espacio del amor y de la vida, del dolor. La inmensidad del desierto que nos ofrecen estos poemas aluden a lo que Gastón Bachelard define con justicia como "la inmensidad interior de una palabra", esas llaves "del doble universo del cosmos y de las profundidades del alma humana".


Moraima Guanipa
http://www.jornaldepoesia.jor.br/bh8flores3.htm




Continua la poeta Flores

el último sonido
si apenas ser
y abrir entonces
apenas
el sonido ronco del esternón
la pesada piedra
si apenas
esa flor que de lejos
se divisa
desde un lugar imposible
si apenas
en el tejido de los cabellos
y la serena virtud del misterio
en las llaves que se caen de la mano
y suenan
la profunda hoguera
de apenas
si así
en el turno de la pérdida
bajo la triste inclinación
si pudiera
si sólo
si ser
en las telas lejanas de un cuadro de Memling

IV

2.2 El ser ante lo geográfico
        Siguiendo el orden de Agar, como individuos que formamos parte de una nacionalidad heredada de  nuestros padres, documento que nos da protección legal –nacionalidad–, es nuestra forma de SER, en el contexto jurídico social y cultural de una nación. Sucede que hay países que no son reconocidos como tales: es el caso de Palestina quienes viven en ese lugar, surgen con una nacionalidad a medias y vulnerada por la política internacional, otro caso conocido de la de los Kurdos, Kosovo, República de China conocida llamada como Taiwán y varios países que son estados no recocidos por la ONU o que lo son pero tienen reconocimiento limitado por varios países del mundo. El poema de Flores es un llamado a lo que es para un individuo ser reconocido como ciudadano de un país, de un estado con todos sus derechos pero existe otro drama complejo el vivido  por las personas apátridas que según la Convención sobre el Estatuto de los Apátridas de las Naciones Unidas, firmada en Nueva York el 28 de septiembre de 1954, un apátrida es definido como: Cualquier persona a la que ningún Estado considera destinataria de la aplicación de su legislación. El mismo organismo asegura que existen un millón de personas con este estatus.  

V

3.1 El ser y uno
           Un canto lirico condensado de pulcritud en el lenguaje español María Antonieta Flores se reitera Ser ante ella misma, condición de valentía y firmeza ante su mismo cuerpo y alma, este poema indaga en la pisque de todo individuo, porque cada parte del uno conduce a la reafirmación del yo, ella transita por la duda y el escándalo de no SER. La poeta flores arroja un manifiesto hacia esa virtud del uno mismo, entrelazando diversos temas, liberando en cada verso la belleza de la escritura, poema simbólico expectante y liberador: equilibrio entre lo bueno y lo malo, la autora nos somete a interpretarnos a nosotros mismos en su poema. Nosotros los que aspiramos SER. El libro en su totalidad no es ajeno a las interpretaciones del Tarot de Marsella, el poema específicamente puede ser vinculado con el XI-La Fuerza. Una mujer sujeta a la bestia, Para Jung simboliza «el inconsciente controlado por el consciente», este arcano tiene un mensaje espectacular: el consultante debe buscar lo femenino en su alma, lo que heredó de su madre, la lucha ancestral por SER ante un mundo Machista, y la constancia de la mujer sobre la dominación de sus demonios. Este arcano representa todas nuestras luchas interiores que sobresalen en nuestro cuerpo externo. La poeta Flores escribe desde el mensaje de la Fuerza, ética y moral, cuerpo y alma, uno y el otro hasta llegar a la sabiduría.

si una quietud y la brea
esta sal que me recubre
si pudiera
si pudiera
en letanía
ser
si yo pudiera
si apenas ser
es arena con tierra y raíces
cae y cubre

De Los trabajos interminables, 1998.

Sobre la autora
María Antonieta Flores- en Twitter  @epifitas  (Caracas, 1960) es una poeta, ensayista, crítica literaria y profesora universitaria venezolana, magíster en Literatura Latinoamericana, editora y directora de la revista literaria digital El Cautivo. Su primer libro 1991 - El señor de la muralla (Caracas) con prólogo de Ida Gramcko  mientras que su libro  Deletérea 2015 -  es el reciente. En ensayo 1997 - Sophia y mythos de la pasión amorosa.

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