CHRISTIAN VANDER por Francisco Javier Irazoki

viernes, noviembre 11, 2011

Francisco Javier Irazoki (Lesaka, Navarra, 1954) fue miembro del grupo surrealista CLOC. La Universidad del País Vasco editó en 1992 toda la obra poética que Irazoki había escrito hasta el año 1990. El volumen, titulado Cielos segados, comprende los libros Árgoma, Desiertos para Hades y La miniatura infinita. La editorial Hiperión le publicó en 2006 el libro de poemas en prosa Los hombres intermitentes. Desde 1993 reside en París, donde ha cursado diversos estudios musicales: Armonía y Composición, Historia de la Música, etc.









CHRISTIAN VANDER


         Desde el principio estuvo inmerso en el jazz, porque su padre, el pianista Maurice Vander, era amigo de Kenny Clarke o Elvin Jones, y fue Chet Baker quien trajo el regalo de una batería para el niño. Y aunque en su aprendizaje se mezclaron ingredientes muy dispares (partituras de Béla Bartók e Igor Stravinsky, discos de Ray Charles y James Brown), ha conservado siempre su devoción especial por John Coltrane.
         Christian Vander (Nogent-sur-Marne, 1948) es todavía un adolescente vigoroso cuando crea dos grupos, Wundarlaks y Chinese, en los que da preferencia al rhythm’n’blues. Abandona Francia en 1967, al conocer la noticia de la muerte del admirado Coltrane, y sobrevive tocando jazz en los clubes de Italia. Vuelve a su país en 1969, fecha en que nace el grupo Magma. Están a su lado el saxofonista René Garber, el vocalista Zuba, el teclista Laurent Thibault, el bajista Francis Moze y otros componentes que llegan y se alejan, con una inestabilidad que nos recuerda a King Crimson. Christian Vander y Magma ofrecen un jazz-rock de ritmo febril, se expresan en una lengua inventada por ellos (el kobaïen), incluso ponen nombre (Kobaïa) al planeta particular. Si se apartan las baratijas de un misticismo de tres al cuarto o la penosa ortografía con que quieren torturarnos, sus primeros discos (Magma, 1001 degrés centigrades y, especialmente, Mekanïk Destruktïv Kommandöh y Kohtarkösz) interrumpen la siesta musical francesa. Los amigos que entonces escucharon a Magma en directo intentan narrarme un terremoto. Representan a Vander disfrazado de Stravinsky violento, mientras imitan el vozarrón del cantante Klaus Blasquiz. La duración de los temas no era apta para minimalistas impacientes.        
         En 1973, Magma participa en el festival de Newport. Allí se produce el reencuentro con Elvin Jones, ex baterista de Coltrane, que conoce la fuerza telúrica de las composiciones de Christian Vander. El grupo se beneficia de un relativo eco internacional y edita gran número de álbumes (Üdü Wüdü, Tristan e Iseult, Attahk, etc.) en poco más de diez años. Ello no impide a Vander la creación de nuevos conjuntos; a partir de 1979, la lista de sus experimentos es considerable: Alien Quartet, Trío Vander, Offering, Welcome… También pone en marcha un sello discográfico, Seventh Records, y en 1995 forma una coral de cien niños para el aniversario de la fundación de Magma.

Treinta y cinco años después de su nacimiento, Magma, que ha recuperado su nombre primitivo (llegó a llamarse Les Voix de Magma), es una banda de culto. Vi recientemente a Christian Vander y los suyos en el JVC Jazz Festival de París, donde compartían cartel con la leyenda de Buddy Guy y las promesas de Stacey Kent. Como a la puerta de un estadio de fútbol, una hilera de fumadores cumplía el ritual de la reventa de billetes y sobre una mesa se amontonaban los ejemplares de KA7the Records, última obra del grupo. El local, repleto. Coros potentes, en los que destacaba Himiko Paganotti, y solos instrumentales. En la segunda parte del concierto subió al escenario Klaus Blasquiz, histriónico y con la melena recogida en larguísima cola de caballo. Llevaba al menos dos décadas escondido en su trabajo modesto, desconectado del mito, y el público lo aplaudió con buena memoria. A sus cincuenta y seis años, Christian Vander golpea la batería con la contundencia de quien busca a bastonazos el fantasma de John Coltrane.
     

   
                                        FRANCISCO JAVIER IRAZOKI
                               (Del libro “La nota rota”; Hiperión, 2009)

1 Comentarios:

Anónimo dijo...

Hola. Buscando info sobre Magma llegue a tu blog. Me podrias dar algun dato sobre donde encontrar articulos de coleccion de Magma (en madrid)? Gracias. (almendra_mani@yahoo.es)