APRENDER VIVIENDO por Anna Rossell

viernes, enero 27, 2012

Anna Rossell (Mataró, Barcelona, 1951), doctorada en Filología Alemana. Profesora de literatura alemana en el Departamento de Filología Inglesa y Germanística de la Universidad Autónoma de Barcelona hasta diciembre 2009. Desde 1978 se ha dedicado a la enseñanza de la lengua y la literatura alemanas, así como a la traducción literaria del alemán al español, a la crítica y a la investigación literarias, sobre todo en Barcelona, Bonn y Berlín. Durante los años 2002 y 2003, y a la gestión cultural. Miembro del comité organizador de los encuentros literarios bianuales entre continentes (Asociación Cultural TRANSLIT). Esta edición, Translit’03-Mercat d’històries, celebrada en el CCCB (Centre de Cultura Contemporània de Barcelona) en diciembre del 2003, se dedicó a la literatura subsahariana y caribeña. Colabora asiduamente como crítica literaria y articulista en Quimera. Revista de Literatura, Culturas (La Vanguardia), Contemporary Literary Horizonts, Bocadesapo. Revista de arte, literatura y pensamiento, Revista de Filología Alemana, entre otras. En el año 2001, finalista del Premio de Poesía Goleta y Bergantí con el poemario La veu per companya, en 2010 finalista del I Concurso de Microrrelatos Lorenzo Silva. Entre sus obras no académicas se encuentran los libros de viajes Mi viaje a Togo (Montflorit, 2006), el poemario La ferida en la paraula, (Montflorit, 2010), Viaje al país de la tierra roja (inédito), Microrrelatos eróticos (obra colectiva (Ediciones de la Universidad de Salamanca, 2006) y la novela Aquellos años grises de próxima publicación, así como el poemario Quadern malià / Cuaderno de Malí. Ha publicado microrrelatos en La Lluna en un Cove (nº 27), 2011 y en la antología Vilapoética (2011). Algunos de sus poemas han sido incluidos en trípticos (-No, no! crida la meva veu- en El Laberinto de Ariadna. Pliego de Poesía, Nº 21, 2010) o en revistas culturales (-Vida de mort-, en El Clavell. Revista de Cultura, Premià de Mar, nº 1,  1997) y otros en Contemporary Literary Horizonts y en la antología Grito de mujer (Primer Festival Internacional de Poesía), de próxima aparición, así como en diversos blogs literarios.

 

APRENDER VIVIENDO

 

COMO AGUA ENTRE LOS DEDOS

Miguel F. Villegas

Ediciones Aljibe, Málaga, 2010, 302 págs. 



Encantadora y principal esta nueva novela de Miguel F. Villegas. Encantadora en el sentido literal, pues atrapa al lector como por arte de encantamiento –aunque nada en ella sea sobrenatural, aunque todo se deba a las virtudes tangibles de la buena capacidad para la escritura y la fabulación de historias-. Principal, porque todo en ella es esencial para una cuestión fundamental en toda sociedad responsable y civilizada: la educación de sus jóvenes.

Miguel F. Villegas (Jerez de la Frontera –Cádiz-), maestro, licenciado en geografía e historia, músico y escritor, cuenta a sus espaldas con una larguísima experiencia como profesor de instituto en Sevilla. Su dedicación a la escritura se nutre de esta experiencia, que ha ido forjando su convicción y su fe en el ser humano y sabe de la trascendencia de la etapa adolescente para la vida de todo individuo. El autor reúne las cualidades de un verdadero maestro, el que sabe enseñar aprovechando las cualidades positivas de cada cual, en las que cree y por las que apuesta firmemente. Como agua entre los dedos destila este espíritu por los cuatro costados. La novela, cuyos protagonistas son chavales de instituto de quince años, apunta y ha de atraer a un público lector más amplio aún -aún más joven-, con lo cual asegura un mayor impacto educativo, objetivo que el libro se propone claramente. El autor sabe manejar a las mil maravillas todos los ingredientes que han de sazonar, en sus justas cantidades, un libro así para surtir el efecto deseado en sus lectores. Frescura, simpatía, suspense y tensión dramática son los aderezos para un texto que toca en mayor o menor medida los problemas más acuciantes de nuestra actualidad: la democracia, la homosexualidad, los fanatismos, la violencia gratuita –incluida la de género-, la ecología y las graves consecuencias de una conducción irresponsable. Y, aunque fácilmente pudiera haber caído en el tópico recetario maniqueo del clásico pedagogo teórico, Miguel F. Villegas sabe evitarlo. Si a veces tiende a tratar las situaciones con cierto esquematismo, lo hace en su justa medida como tributo al público al que se dirige en primera línea (aunque también es de interés para profesores), para captar su empatía, algo que a buen seguro logra. La historia de Como agua entre los dedos - aunque el nombre del centro, Mercadante de Bretaña, insinúe su ubicación en Sevilla, ciudad en cuya catedral trabajó el escultor bretón del siglo XV al que hace honor el título-, transcurre en un instituto de enseñanza secundaria que pudiera ser el de cualquier ciudad del mundo de nuestra órbita cultural. La iniciativa del profesor de filosofía, Samuel, un educador nato en buena sintonía con los chavales, juvenil, luchador, optimista y positivo, consigue poner en marcha en el instituto un proyecto de participación democrática e implicación de los alumnos que cambiará por completo sus vidas y los redimirá de su apatía. El texto da vida a una amplia palestra de caracteres que Villegas recrea con verosimilitud: la variopinta plantilla de profesores, la matizada idiosincrasia de los adolescentes, cuya psicología sabe pormenorizar hábilmente, sus enfrentamientos, su honradez, su agresividad, sus simpatías y sus odios, sus miedos y frustraciones… .La rutina del instituto se ve alterada por el revitalizador proyecto de Samuel y la historia axial de suspense detectivesco en que acaban envueltos los protagonistas, una historia genialmente pergeñada alrededor del intento de asesinato de un alumno homosexual a manos de ultras. Encomiable la maestría del autor en el manejo del argot juvenil, que sabe matizar a discreción según la psicología de cada personaje, encomiable también la genialidad de las imágenes -casi siempre simpáticas, a menudo poéticas- de que hace gala la voz narradora. Por su parte, la editorial acierta en la tipografía y en las ilustraciones, de estética cómic muy en consonancia con la frescura de la historia. Falla sólo un poco en la revisión del texto, que contiene algunos errores dactilográficos que habrá que corregir en la segunda edición.
De Villegas se han publicado, además, La isla de los espejos (6ª edición), El monasterio perdido (3ª edición), Tocata y fuga con Bach (agotada la 2ª edición). Es también autor de poemas, obras de teatro para jóvenes y relatos. Según el Barómetro de Hábitos de Lectura 2008, publicado por la Federación de Editores de España, es el segundo autor español más leído, entre lectores de 10 a 13 años.
© Anna Rossell

12 HORAS NOCTURNAS I por Samuel Sebastian

viernes, enero 20, 2012


Samuel Sebastian es un escritor y cineasta valenciano. Hijo de la pintora Ester Rodríguez Ro. Licenciado en Historia del Arte, obtuvo el premio extraordinario de licenciatura y después inició su tesis sobre los documentales de la guerra civil española y la memoria histórica. Igualmente, ha realizado el Máster de Guiones de la UIMP - Valencia.
Su trabajo como cineasta comenzó en 2005 con el rodaje de la película experimental El primer silencio (2006). Desde entonces ha alternado el rodaje de películas de ficción y documentales sociales con la realización videocreaciones y videoclips.
Sus películas han sido exhibidas en festivales de todo el mundo como, entre otros, el de Cusco (Perú); San Diego (Estados Unidos); La Paz (Bolivia); Rosario y Buenos Aires (Argentina); Lisboa (Portugal); Bilbao, Madrid, Sevilla, Córdoba, Barcelona y Valencia (España); Bolonia, Milán y Turín (Italia); París (Francia); Johannesburgo (Sudáfrica); Melbourne (Australia) o Daklah (Marruecos). Ha obtenido diversos reconocimientos como el de mejor documental español en el Festival de Madrid por La Moma (2007) o el de mejor documental valenciano de 2009 por Las migrantes (2009). También, obras como El primer silencio (2006), La Moma (2007), Las migrantes (2009) y varias de sus videocreaciones han sido proyectadas por diferentes canales de televisión.
En la actualidad, su documental La pausa dels morts (2011) ha sido proyectado en diferentes festivales internacionales y prepara un nuevo largometraje de ficción para 2012.
Como escritor ha obtenido diversos reconocimientos: finalista del premio internacional Pablo Rido por La ciudad de la luz (2005), segundo premio en el certamen La Nau - Universitat de València por Un invierno sin Vera (2006) y finalista del premio Isabel Cerdà de narrativa breve por Les cartes de Lilit. Ganó el XXXVII Premio Octubre de Teatro por Les habitacions tancades (2008).

PRESENTACIÓN DEL CICLO
12 horas nocturnas es un ciclo dedicado a doce películas en las que la noche tiene una presencia predominante. A partir de ellas, se han desarrollado doce narraciones inspiradas en cada una de las películas. Cada una de estas 12 horas se puede leer de manera independiente o continuada, como diferentes capítulos de una misma narración. Al final de cada capítulo se indicará la película que lo ha inspirado. Igualmente, cada narración estará ilustrada con un fotograma de la misma película y una obra artística.


12 HORAS NOCTURNAS


I

"¿Miss Cardado 1965?", repito con una carcajada: "No me puedo creer que ahora mismo esté en su casa". Aquel título la hacía un poco más decadente pero no desentonaba con los cuadros de paisajes con los que decoraba el comedor o con el pick-up en forma de corazón que presidía en un rincón el altar del kitsch, una deidad a la que parecía ser una gran devota. Mi broma no le debió hacer demasiada gracia ya que se quedó callada, fumando sin la intención de ofrecerme. Y en aquel silencio de las cuatro de la madrugada me pregunté qué hacía en ese lugar, con una desconocida de inesperado pasado y tan lejos de mi casa que si comenzara a caminar hasta ella, muy probablemente no llegaría antes de las siete, la hora a la que me despertaba todos los días.



Todo había comenzado unas horas antes, supongo, en uno de esos paseos nocturnos que hacía después de cenar. En verano la soledad es pegajosa y no te la puedes quitar de encima aunque camines horas y horas entre las callejuelas de la parte más olvidada de la ciudad. Antes no caminaba tanto a solas, la vida conyugal te acostumbra al mobiliario de la casa, los objetos de la casa se adaptan a ti y te inducen a un estado de falsa felicidad. Por eso cuando ella se marchó volví a tomar drogas, supongo. Y le preguntaba a las prostitutas que habitaban aquella zona desolada del centro de la ciudad dónde podía encontrarlas.
Una noche me entretuve más de lo habitual con una mujer. Se llamaba Bibiana y no insistí en preguntarle su nombre verdadero. Me atrajo la ambivalencia de su ser hombre-mujer, la rigidez de su mentón sobre la redondez de sus pechos y sus armas definitivamente femeninas. Por eso cuando comenzó a penetrarme en un cuartucho de humedad opresiva, me hizo enloquecer y al día siguiente la invité a mi casa para hablar de Mapplethorpe y la cultura queer y follar después, cuando el tiempo se acabe. Así he pasado mis últimas noches hasta que, cuando la busqué hacia las doce, ella ya no estaba y nadie recordaba haberla visto. Así que volví a los paseos de siempre y acabé en aquel bar en el que nunca había visto un solo cliente. Bebí varias rondas y Miss Cardado 1965 me invitó a algunas más y me puse a buscar mi momento perfecto, ese en el que podría dominar cualquier situación ante cualquier persona pero no lo encontré.



"¿Y quién de los dos es más decadente?", interrumpe con el tono severo de las antiguas institutrices. Es hora de marcharse, sin duda, he exprimido la noche pero no me he logrado despegar de ella. Sé que de una u otra manera, lo desee o no, en unas horas estaré sentado en mi oficina mirando, como todos los imbéciles que me rodean, una pantalla de ordenador y mi mundo se reducirá al aséptico metro cuadrado que ocupa mi mesa. Pensaré que quien ha vivido aquella noche no he sido realmente yo sino alguien que ocupa mi lugar después del crepúsculo, cuando en realidad es al revés, quien me posee lo hace de nueve a cuatro todos los días, de lunes a viernes.
Todas las películas que transcurren de noche hablan de la soledad, soledad con putas o zombies, soledad de fantasmas y taxistas, la soledad siempre pegajosa del último barman hablando con el camello recién llegado, soledad del último turno de la noche y de las callejuelas impregnadas de orín, soledad defecada noche tras noche por los vagabundos de la desolación entre los que me encuentro. Salgo de aquella casa al fin. Libre, sin dinero, agotado y confuso. Encadenado para siempre a noches como ésta.


After Hours (1985) de Martin Scorsese