DUETOS DE CRÍTICA LITERARIA: "Las bodas de la araña" de J. Pulido & "EL Queztal y la jungla" de María Sangüesa, por Laura Gómez Recas

viernes, enero 18, 2019

LAURA GÓMEZ RECAS. Licenciada en Ciencias de la Información, rama de Periodismo. Acreditada en programas de especialización de Lingüística (sintaxis, semántica y pragmática del español), Estructura de la Comunicación y Edición y Producción en Soportes Audiovisuales, por la Universidad Complutense. Es Postgrado, por ESIC, en Marketing Internet y Social Media. Ha desarrollado su labor profesional en el Gabinete de Prensa de Endesa, en las redacciones de deportes de Radio Intercontinental y de Europa FM., en colaboraciones con agencias de prensa y televisiones locales y, actualmente, en el área de comercio electrónico de una gran empresa española. Ligada a diversos grupos literarios de Madrid desde 2008, ha publicado tanto narrativa como poesía en numerosas antologías y revistas especializadas, y es autora de tres títulos de poesía: Delante del espejo, Colección Pliegos de Ítaca (Ámbito Cultural de Valencia, 2011);  Llámame azul (Ed. Quadrivium, 2012); y “Huella de un caz / Pegada duma canle”, poemario bilingüe, Colección O Roibén (Lastura Ediciones, 2014). 


El territorio de la infancia


Las bodas de la araña es un libro de poemas que transcurre como un cuento inusitado. Estimulante lectura que atraviesa los parajes olvidados del territorio de la infancia, ese mundo tan fantástico y cercano que cabalga en la memoria con sus huestes increíbles, abriendo senderos fabulosos en otro tiempo, pero que, ahora, se convierten en espejo de los más íntimos y fundamentales pensamientos del adulto. Un recorrido que sorprende y reprende al lector que espera encontrar un libro al uso en el tratamiento de este difícil género literario.

El poema que da título al libro habla, sin nombrarla, de la araña negra y su cruel baile reproductor donde radica uno de los posicionamientos filosóficos del ser humano desde el principio de los tiempos. La excelencia y la sublimación del amor y de la vida requieren un sacrificio mortal, el de la carne. La vida es la moneda que merece la pena pagar para obtener el grado máximo, la excelencia y la excepcionalidad.  El autor se complace en titular así el libro porque el libro entero es un intento por comprender el camino y la materia de la vida, sin dejar, de lado, a veces, una inquietud ética o moral, indispensable por otra parte. La actitud frente al mal y sus ejércitos silenciosos implica una negación irracional porque la lucha parece dolorosa por contagio natural.

Escritura de cicatrices que hablan del dolor
y tratan de pesarlo, miden los daños y tienden
sobre la indignación de la ofensa
una ciega mirada a la justicia como un horizonte
(…)  
José Pulido divide el poemario en tres capítulos de atrayentes títulos. El que abre, El bosque encantado, es el espejo, desde su primer poema, que ilustra una de las ideas fundamentales del libro. El autor establece un juego de alteridad. No somos tan especiales. Los otros, ellos, los habitantes de las leyendas que aderezan nuestro conocimiento, también tienen elaborado un discurso parejo al nuestro. Los otros existen porque estamos leyendo un libro y en un libro puede pasar cualquier cosa. Pulido lo explota. En El Bosque Encantado, nos introduce a esta argumentación: 

A los cantores de la Tierra y de la Luna
a veces llegan a escucharse
y aunque entre sí se desconocen, sienten viva en la respuesta
una íntima presencia de lo extraño.
En este acercamiento a la idea que supone el comienzo de cualquier lectura,  en El Bosque Encantado conviven Las ínsulas extrañas, en un bello poema sin versos que nos redime de nosotros mismos, con las hadas, los dragones, los árboles, el rey, las sirenas, el guardián de la noche e, incluso, con los nombres de las Amadas; el autor concede el don a las “amadas” de ser nombradas con mayúscula, lo que las aleja de lo común, porque lo son todo para el navegante de la vida, el lugar que llevamos dentro en nuestro profundo análisis introspectivo y que alude a un universo literario que es posesión inherente a todos.

La idea fundamental comienza a aflorar. No es el Bien, sino  la Belleza. O, ¿no hay bien sin belleza? Porque creeremos en toda criatura / que nuestros deseos alimente y nos dé en ellos / la entrada al laberinto que embellece su existencia. La Belleza convive en estos poemas con el argumento. Hay una admiración hacia lo natural, lo bello. Por ejemplo, El Árbol, elemento mágico, duradero y pleno de honestidad natural. Sin embargo, es en Hadas donde parece estar el fondo argumental del libro. Tocado de la poética refinada, del lenguaje evocador de la poesía, perfume de ruina en el claro del bosque (olfato); vieja fotografía con la memoria velada (vista). La magia de lo mitológico es el asidero imposible que se hace posible al escribirlo, "uno ignora…”; aunque el peso de la realidad sea el contrapeso necesario "cálida ilusión..."

El segundo capítulo, Mágicos Animales, que no es lo mismo que Animales Mágicos, trata de un bestiario delicioso y delicado. Los bestiarios quizás sean terrenos que nos atrapan e inquietan. Existe una atracción inconfesable del ser humano por acercarse a este terreno literario; quizás porque son las grutas que se abren en la literatura para convencernos de la magia de los otros, de los que no son como nosotros, pero con los que compartimos el Bosque, o La Tierra, o la Vida, la Existencia misma.

Por eso, en el bestiario, los animales son ellos, o lo que quedó de ellos, o, simplemente, son los dibujos de sus pieles: las rayas de las cebras y esa dualidad de su cuerpo misterioso, la cabra, las mariposas sobre el hedor del vertedero porque la belleza no es inmaculada, sino parte de la vida y en ella se mancha y se expone y ella misma es hedor y extrañeza. El águila, la tortuga, la tenebrosa blancura de los cisnes que viven en otro territorio de la fantasía universal, en el lago azul que todos sabemos que no es azul y que el autor desenmascara provocando un cierto alivio en el lector, aunque en la página siguiente vuelva a adorar la mitificación de la jirafa, del caracol o del pez que, en el presente, nada junto a su olvido.

 José Pulido alude a los animales sin discriminaciones porque éste es un libro de mágicos lugares, tan conocidos por todos como la orografía de nuestras manos. Su bestiario magnífico y fabuloso juega con la asociación a sabiendas de que los lectores son conocedores de este universo; por eso, se atreve a versar sobre el elefante que delata la voracidad de la boa y vemos el dibujo impreso en nuestro cerebro. ---- que si es sombrero, que si no. Que es un elefante dentro de una boa. Que este camino es tan mío como lo es del autor ----. Estos animales no son del mundo, sino de nuestro mundo. Están en el bestiario con sus caracteres construidos a lo largo de los siglos. Incluso los que sólo son muerte o la insospechada huella de la muerte En este epitafio de piedra / ¿dónde quedó el fósil de la última / mirada?

Por último, el tercer capítulo nos vuelve a sorprender. Porque el discurso poético se eleva físicamente, sobrepasa la barrera de lo esperado y nos lleva al insólito mundo de los números, El triple seis te expulsará del juego. La vida de los números desea la cabalística como orientación y llave, como la virtud extrema que ordena el universo.
Porque es la vida un deseo que se abre
y un combate por siempre compartido,
inventamos el dos como respuesta.

Los números, presentes en nuestras paupérrimas vidas, nos abocan a la interiorización de la Belleza y de nuestra propia existencia, tan dispersa, a veces.

La perfecta figura del pentáculo
y su diabólica belleza marcan
el sello de lo eterno cada día.
El autor manipula números en los últimos poemas porque son los que nos conceden la posibilidad de ser y pensar, los que establecen el Orden que será racionalmente explicado para intentar acercarse a la Belleza, a la excelencia que alcanza la araña en sus bodas. Y éste será lugar común y de reunión para los lectores de este libro.

Belleza que de nuevo nos pregunta
cada vez que descubre una respuesta

Definitivamente, tras la lectura de Las bodas de la araña, sorprendemos al mundo mirándonos fijamente detrás de la ventana, del espejo, detrás de la celosía del jardín, detrás de los muros del oprobio, o detrás de la sonrisa de Da Vinci. Da igual dónde estemos, el mundo nos mira con condescendencia porque hemos entrado en el territorio amurallado de la infancia mucho después de haber dejado de ser niños. Y allí, el poeta ha traspasado el límite de la coherencia. Al lector, como a Alicia, no se le concede la vuelta atrás porque el camino del conocimiento, en ese mundo fantástico, es tan real como arduo.

".,, donde los límites desaparecen,
busco el ojo de la aguja y su puerta
que habré de atravesar para salvarme."

Un panorama
EL QUETZAL Y LA JUNGLAMaría Sangüesa
Editorial Font, 2017 (Monterey)
Traducción al maya: Feliciano Sánchez Chan
Traducción al inglés: Zaira Eliette Espinosa
Ilustraciones: Sandra Gobet

Un panorama
María Sangüesa presenta este otoño un poemario editado por Font en México con un título que anticipa el universo al que nos aproxima. El quetzal, ave de plumas preciosas, está relacionado con la cultura tolteca y con la maya para las que ha sido un animal sagrado, sinónimo de vida, de valor y de fertilidad y habitante del bosque de niebla, la jungla. Este universo húmedo y mitológico es el ecosistema que transmite la autora en el que el componente humano es uno más. Lo hace con diecinueve poemas que componen no un libro de viaje, sino un libro inspirado en el viaje.
¿Cómo atrapar el tiempo tras la cámara?
El poemario desgrana, a partir de la imagen mítica y absoluta del quetzal y su entorno, la impronta del viaje, el conocimiento sentimental de la tierra visitada y la compenetración con el mundo maya; y nos vuelve a recordar que la poesía es un vehículo hermoso para desentramar la historia de lo aprehendido y de lo sentido, es decir, del verdadero viaje.
Escucho, miro, siento…Quizá no todo sea ruido entre sus voces.
El quetzal y la jungla es un libro lleno de color, por dentro y por fuera, con las acertadas y deliciosas ilustraciones de Sandra Gobet. Y es un libro universal porque está escrito en español y traducido al maya y al inglés por Feliciano Sánchez Chan y Zaira Eliette Espinosa, respectivamente. Es, también, un libro para el conocimiento. María Sangüesa penetra en el idioma autóctono y poetiza con vocablos mayas que se ofrecen en un glosario. ¿Se puede calificar un libro así? No sería justo hacerlo porque es un libro joya, absolutamente bello, flanqueado por páginas de cortesía intermedias con ilustraciones lineales y por los coloridos dibujos de Gobet. Hasta su tacto es acogedor e invita al recreo de la lectura, ese recreo que tanto buscan los amantes de los libros.
Por tanto, éste es un libro nacido del viaje, entendido éste desde la conciencia abierta que acepta lo nuevo, los universos que se exploran y se conocen gracias al viaje. A lo largo de la lectura, comprendemos que el interés de la autora por la cultura maya fue sustituido en algún momento por el conocimiento y a éste le sucedió la admiración. Y se entiende, leyéndole, que su periplo hacia el mundo maya le ha enriquecido en lo personal y, por tanto, en lo literario, transmitiendo el panorama adecuado para trasladar al lector sus emociones, interpretado según Ortega y Gasset, que escribe: Hay tantas realidades como puntos de vista. El punto de vista crea el panorama.
Contra jirones de las nubesun vuelo de quetzal seduce el cielo,salvaje libertad en las alturas.Comprendo que hasta hoyno había desveladola auténtica belleza ni el sentidoque esconden los quetzales de la jungla.

No hay mejor prueba de tal cosa que la incorporación de los nuevos vocablos, palabras que María Sangüesa trata con naturalidad lo que demuestra la calidad como viajera de la autora y su especial sensibilidad por culturas que no son la suya. La inclusión de estos términos en textos tan emocionales como son los poéticos, delata un respeto absoluto por lo exógeno y el dominio del idioma propio. En estos diecinueve poemas, cargados con su propia sentimentalidad, la autora delata su interés e inmersión en una cultura que no es la suya, pero que hace suya y generosamente transmite, creando en el lector el ecosistema cognitivo, si se puede decir así, con el que aproximarse también a lo maya.
El Quetzal y la jungla es un poemario bello, en cascada, gracias a la numeración de los poemas como única guía para su lectura. Su poética es limpia, bella y brillante. Ni una coma de más, ni una coma de menos. Articulados con la sonora métrica del endecasílabo en un ejercicio expresivo fantástico en el que la poesía duplica su valor y lo transfiere con naturalidad. Así como el buen paisajista hace revivir la luz en un lienzo para que esa luz precisa penetre en la consciencia del público y elabore en ella un discurso tridimensional, un paisaje efervescente y vivo, María Sangüesa construye la silueta de su mensaje sobre poemas impregnados de los recursos lingüísticos necesarios para que el lector se zambulla en la cultura maya, en el crisol mexicano y en un particular entendimiento de lo natural, tan enorme y mágico para los europeos. La naturaleza es elemento fundamental y complejo en este libro, tan bien tratada que se convierte en el vigoroso soporte de su poética.
Entoncesaprendes que saberte humano es algo mínimo- materia quebradiza e inestable -dentro de una creación exuberante.Comprendes: vida y muerte son un Todoque consiste en nacer para moriry seguir renaciendo para siempre.

Henri Miller dijo, refiriéndose al viaje, que nuestro destino no es un lugar, sino una manera de ver las cosas. El Quetzal y la jungla es la nueva manera de ver las cosas de María Sangüesa, lleva en sus versos el diferencial específico de lo asimilado, pretende ser un libro universal, abierto e integrador. Es un panorama.


María Sangüesa nació en Alhucemas, Marruecos, con nacionalidad española y ha pasado parte de su vida en Valencia y, parte, en Madrid. Estudió Publicidad y Arte y Decoración y, más tarde, se licenció en Historia de España y en Biblioteconomía y Documentación. Ha colaborado en las revistas y antologías de narrativa y poesía, las últimas: "Enésima hoja”(Ed. Cuadernos del Laberinto, 2012); "Atlas de poetas viajeras” (Ed. Cuadernos del Laberinto, 2013); “Microesferas” (Ed.Lastura2014); “Erotizhadas” (Ed. Unaria, 2014). Ha sido coordinadora, hasta 2018, de la tertulia semanal Pensamiento Marginal, del Ateneo de Madrid y ha publicado los libros “Del Más Allá, cuentos de fantasmas”(2007), “La Piel del Viento”(2009), “Juegos de Sirena”(2012, Huerga y Fierro Editores) y “Casi luego, casi tarde” (2014, Huerga y Fierro Editores), “Raíces en las brumas” (2015, Lastura), “Vuelo de estaciones en los pasos” (2017, Font). Y ha compuesto letras de canciones para Javier Calle, editadas en 2010 y del disco Rockesía, 2014.


Laura Gómez Recas