DUETOS DE CRÍTICA LITERARIA: "Ir" & "Los niños amargo caramelo", por Beatriz Pérez.

viernes, junio 14, 2019

Beatriz Pérez Sánchez(Barcelona, 1974). Crea y participa en muestras y festivales con artistas, performers y bailarines diversos explorando las relaciones entre la palabra, la improvisación y el movimiento. Licenciada en Pedagogía y Diplomada en Educación Social por la Universidad de Barcelona. Formada en técnicas de expresión y movimiento ha compuesto las creaciones en solitario La vida de Diana (2003), Imagen y cuerpo en la ciudad (2008) y conjuntamente con Romain Chat De perfiles y Numb (2016) y Taxidermia (2017) con Aarón Comino. Ha sido miembro del grupo poético Laie de Barcelona. Ha publicado los poemarios De perfiles, vértices, planetas, cuerpos, árboles y escenarios y Numb, la espera sostenida (2016). Colaboradora de las revistas Poesía Digital, La Nausea2000, Letralia, Groenlandia, Triadae Magazine y Revista de Educación Social (RES), entre otras.






Ir, los puentes poéticos de Cecilia Silveira




Título: IrAutora: Cecilia SilveiraEdiciones En HuidaISBN: 978-84-17502-36-2
















Para que la poesía sea un viaje debe acompañarte sin interferencias y de manera tranquila. Si existe una poeta que está fuera de la contaminación de las redes sociales y alejada de la inmediatez su nombre es Cecilia Silveira. Su nuevo libro de poesía se llama Ir. Ir, llegar y estar son las tres secciones del poemario. Y en este tránsito pausado Cecilia Silveira compone sus versos con exquisita musicalidad.

Mienten mis manos.
El desplazar se instala en mi garganta,
no digo casi nada cierto,
escucho un latido que huye,
lo sigo,
y el surco que dibuja en el espacio
me guía.

Los versos de la autora recuerdan esos inicios de Woolf o Duras cuando componen sus textos a partir del sonido de las olas del mar, el silencio de las playas desiertas o las sombras de los árboles. Desde esos paisajes la palabra se transforma en un puente que te conduce a cuestiones como la muerte, el deseo o el hecho de escribir. Sus versos se parecen a las naturalezas muertas en la pintura, pero las suyas están completamente vivas. Además, el ritmo, la cadencia y la musicalidad de su poesía surgen de manera muy natural tras esa elaboración tan calmada que la autora nos expresa.

Dejamos el puente atrás,
gritamos conjugaciones de un ir común,
y llegamos al acontecimiento.
Porque un puente atravesado por el tiempo
es siempre un disparador de instantes.

Lo veranos, las dunas, la muerte.
El guardián de los granos de arena
conoce la estrategia de las hormigas,
y seduce al aire
en espera de un paisaje quieto.
Sabe que el movimiento incita a dudar.

El puente es un lugar de paso, de cambio, de unión de un lugar a otro, pero también puede separar, marcharse y abandonar a los caminantes. El puente es una proyección de deseos e ilusiones, así como un lugar en el que se pierde aquello que no se es. En definitiva, el puente de Silveira es un terreno sin tiempo.

y conseguimos arañar la cáscara que nos niega,
en un terreno sin tiempo,
donde ya estamos perdidos.

Elementos líquidos y marinos están muy presentes en Ir. Encontramos mareas, olas, corrientes, lluvia, lágrimas o ríos entre los símbolos de agua de la autora. Así como también aves, insectos y árboles entre lo inmaterial y lo material de piedras, nidos, juncos, aire o luz. Sus composiciones son hermosas, plasman sabiduría y transmiten la paz de los versos que se han escrito con calma y que luego se han trabajado con lentitud.

Para poder escribir, se debe leer con profundidad. Es por todo ello que no sorprende que entre las muchas lecturas de la autora se encuentren escritores de la talla de Ida Vitale, Idea Vilariño, Inger Christensen, Tomás Transtromer, Adam Zagajewski, Wislava Szymborska, Concha García, Sharon Olds o Alejandra Pizarnik.

Se oyen gritos que llegan.
La entrada a todos los puentes es una puerta
en la última habitación del ahora.

Ir es un gran poema lento, culto y prudente. Un libro para aprender, sentir y vivir un recorrido. En él Silveira nos muestra su madurez poética observada desde un instante de transición.

Sólo sé estar en este instante
y apenas soy capaz de transmitirlo.



Cecilia Silveira nació en Montevideo, Uruguay, en 1964. Vive desde el año 2000 en Córdoba, España. En abril de 2015 publicó su primer poemario: “Lo indecible”, con Ediciones en Huida de Sevilla. En noviembre de 2018 publica su segundo poemario: “Ir”, también con Ediciones en Huida. Sigue escribiendo poemas.











Los niños amargo caramelo de Encarnación Pisonero

Autora: Encarnación Pisonero
Editorial: Ars poética
Oviedo, 2018
ISBN: 978-84-948216-2-2




Existen todavía poetas que se autoexcluyen de las redes sociales. Se trata de esccritoras con sobrada trayectoria en lecturas y publicaciones, pero que prefieren el silencio y la tranquilidad de sus bibliotecas físicas o mentales para crear ajenas a la contaminación de internet. Una de estas autoras es Encarnación Pisonero que en 2018 publicó Los niños amargo caramelo.
Desde su título en la portada, una cruz de Caravaca en la que lo individual y lo colectivo atraviesan las palabras en forma de denuncia, esta obra es un poema visual cruzado. Sin ingenierías lingüísticas, pero de forma muy culta y directa la autora delata la devastación a la que el ser humano está sometiendo al planeta tierra y a sus habitantes más vulnerables: niños y niñas, personas refugiadas, trabajadores explotados, animales y bosques calcinados, entre otros.



No hay bramar de océano
ni temblor de suelo
ni huevos de granizo
que despierten la conciencia
de los asesinos de almas.

En este poemario los versos funcionan solos, cruzados, leídos de final a principio o viceversa, pero, principalmente, Los niños amargo caramelo es un largo poema en el que la palabra poderosa puede cruzar una página como un gran grito contra la infamia.

Débiles, indefensos,
a
  b
    a
      n
        d
          o
            n
              a
                d
                  o
                     s

¿para qué la nuez en el cerebro?
Si carecen de guía en el laberinto,
si no van a encontrar el corcel alado,
mejor buscar una madrépora
para formar islas coralinas.


Y no únicamente la infamia global y generalizada es tratada en términos comunes en los que todos tenemos nuestra parcela de responsabilidad individual; Pisonero quiere señalar concretamente a los asesinos de almasque con su actitud opulenta y corrupta destruyen sin parar y a pasos agigantados los sueños de tantos seres humanos.

Metáforas tan claras como la de las medusas arrojadas a la playa por la contaminación son el doble símbolo de la crueldad humana: el destino de las personas refugiadas que aparecen después de haber sido tragadas por el mar, al igual que esas medusas que los veraneantes encuentran flotando al acercarse a cualquier playa del Mediterráneo.

Los días de fiesta bajan al mar,
que inundado de medusas
golpea su frágil corazón.
Y juegan al crepúsculo
entre la espiga hierba,
con su gato preferido
y las mangostas enanas,
hasta que surgen
las sierpes voladoras
y quiebran el hechizo.

Imágenes muy líricas se entrelazan con un ritmo sosegado que la madurez poética le otorga a la autora. Y es que, con este gran poema lineal, creativo y singular, pero no falto de profundidad y seriedad con respecto al contenido que se está tratando, Pisonero consigue unir denuncia y belleza. Porque la delicadeza es precisamente el material simbólico con el que se forjan los sueños que nos hacen resistir.

Un abuso constante.
Un orgullo sin límite.

Olvidan que el árbol
cuanto más largo
más se inclina.



ENCARNACIÓN PISONERO (Villalba de la Loma-Valladolid (1951)En Poesía ha publicado: El jardín de las Hespérides (1984); Si se cubre de musgo la memoria (1986); Adamas(1987); A los pies del sicomoro (1996); El prisma en la mirada (2000); Líquido de Revelar (2002); La estrella del anís(2004); Abril es el mes más cruel(2012); Permiso para embalsamar(2014); Los niños amargo caramelo(2018); Como un Lucifer vespertino(2019).Es Licencia en Filosofía por la Complutense de Madrid. Patrona de la Fundación Torre-Pujales y miembros de las Asociaciones de Críticos de Arte Española y Madrileña.www.encarnacionpisionero.com