FERNANDO PESSOA O LA METAFÍSICA DE LAS SENSACIONES 23 -05- 2004

jueves, abril 05, 2007


Los estudios sobre Pessoa, se habían centrado hasta ahora en un análisis literario y hasta psiquiátrico, pero nunca se había analizado su pensamiento adentrándose en su articulación, bajo una estética de las sensaciones como un arte poético en si mismo, buscando su unidad, uniendo esa aparente fragmentación de su obra, sus heterónimos, y comprendiendo que el poeta era (es) en si mismo un
laboratorio de sensaciones. Un atanor poético. Una conciencia universal de los múltiples personajes que ocupan al poeta, al modo
como lo hace el novelista, manteniendo una unidad expresiva y una coherencia en sus sentimientos.

Ignacio Bellido.

La estética de Pessoa comporta un arte poético que considera las sensaciones, como unidades primeras a partir de las cuales el artista
construye su lenguaje. Es sorprendente que esta teoría no haya merecido mayor atención, pues desde el principio al fin de su obra, Fernando Pessoa no cesa de hablar, de pensar, de tomar como tema las sensaciones hasta el punto de fundar un movimiento literario el "sensacionismo" en el que todas las cuestiones clásicas
que manifiesta su poesía: los heterónimos, la realidad, el sueño, la conciencia, la vida giran alrededor de su doctrina de las sensaciones.
Esta es la tesis principal que sostiene José Gil en su obra "Fernando Pessoa o la metafísica de las sensaciones"(Ed. Relógio d´Agua. Lisboa.1985)
No deja de ser tranquilizador para la poesía, que se haya hecho un abordaje de la obra de Pessoa, desde este rigor interpretativo, que puede muy bien aunarse con lo literario, complementarse, para llegar a la comprensión lo más profunda posible, de las claves de creación del poeta. Hay algún estudio, que con cierto lamento he de nombrar, en los que "las claves" de la poesía de Pessoa, se pretendían
encontrar en un personalidad disociada, cercana a la esquizofrenia, con rasgos de doble, triple, y hasta cuádruple personalidad y que al tiempo estaba matizada por su enolismo. Para fortuna de la psiquiatría y de la poesía, estos estudios no han progresado en el tiempo, y están muy exentos de rigor en lo psiquiátrico, y totalmente ausentes de rigor en lo poético.
Quizá la obra de José Gil, que hemos mencionado, sea una de las más profundas aproximaciones que se han hecho de los sentimientos del poeta, y nos lleva a la comprensión de que el poeta en si era todo un laboratorio poético centrado fundamentalmente en su obra "El libro del desasosiego" y firmado por Bernardo Soares. Uno de sus heterónimos,Ricardo Reis ,fue usado incluso por el novelista Saramago , como protagonista de una de sus novelas.
Así pues podemos interpretar los heterónimos, no como un hecho de personalidad disociada, sino como una toma de conciencia de que el poeta(y el novelista de manera ostensible) está ocupado por muchos personajes, que pueden independizarse y dar lugar a un lenguaje muy diferenciado, y hasta biográfico, muy independientes de "la verdadera personalidad" del poeta. El nacimiento de los heterónimos, es una posición clara de esta teoría que fue elevada con magisterio por Pessoa y que hoy es un claro exponente de esta realidad de las mil caras: las mil caras de la poesía. Las enormes posibilidades expresivas que supone, y al tiempo la toma de conciencia de que muchos personajes ocupan al poeta, como al novelista, de una forma consciente, y conscientemente Pessoa hace uso de ellos para ampliar su capacidad de expresión, al modo como lo hace el novelista con sus personajes.
Es pues la obra de Fernando Pessoa, un conjunto, una unidad plena de sensaciones en sus diversos personajes, que se aúnan en una sola personalidad del poeta. En una personalidad única, que supo comprender y entregar su múltiple visión coherente y asimilable de su poesía.
Una aproximación a las sensaciones del poeta, desde el punto de vista metafísico, reforzará esta teoría, y desde ella podremos aprehender y conocer, el significado y la unidad de la obra del poeta como un laboratorio lingüístico y de sensaciones, como una gran unidad, un sentimiento de universalidad,
un llegar iniciático y hasta esotérico al abismo de la palabra y de la sensación, pero también un llegar pleno de significado en el aspecto
psicológico y poético, muy lejano a especulaciones de su patobiografía , que debe de quedarse en el atanor de sensibilidades y dolores, al que tiene que enfrentarse todo poeta en su entrega de vivencias y en la elaboración de sus sensaciones.
Quede pues el acercamiento de Pessoa, en sus múltiples personajes, al mecanismo de creación del novelista,
tomando y usando los personajes que le ocupan para llegar a una
plenitud expresiva, y a una conciencia de multiplicidad.

Ignacio Bellido

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