La Poesía de Jaime Gil de Biedma, por Juliana Mediavilla

viernes, agosto 14, 2009

Juliana Mediavilla Pablo


Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Barcelona.

Ha compaginado su trabajo como docente con su afición por la poesía.

Es miembro del grupo poético METÁFORA, adscrito a la biblioteca Mercè Rodoreda, en el que participa en la organización de diferentes actividades en torno a la poesía: talleres, recitales, tertulias poéticas, etc.

Escribe asiduamente en el foro poético poesiapura.com y se reúne en Barcelona con un grupo de poetas del mismo foro que dio lugar a la formación del Grupo Poético Laie, con el que colabora en diferentes proyectos poéticos.

Desde su trabajo como docente, ha participado en diversas publicaciones en revistas de los diferentes centros de Secundaria, así como en otras de ámbito local.

Publicaciones:

-EL MALETÍN (la luz de la memoria) Ed. Soria Edita 2004 (libro de relatos)

-Experimento poético. Ed. EDUCARTE 2006 (antología poética)

-Versos diversos. Ed. Ediciones Atenas 2007. Antología Grupo Poético Laie.


LA POESÍA DE JAIME GIL DE BIEDMA

Según José Manuel Blecua en su prólogo a La poesía de Jaime Gil de Biedma la poesía del autor de Las personas del verbo se caracteriza desde sus primeros escritos por la búsqueda de una expresión deliberadamente clara y sin complicaciones de imágenes ni metáforas. Dice, no obstante, de él que es un poeta cultísimo que esconde muy bien sus extraordinarias lecturas.

Para Gil de Biedma ser poeta consiste en una empresa desesperada de salvación personal. Respecto a su identidad como poeta sus ideas son claras: responder a las exigencias del tiempo histórico que a uno le ha correspondido y la ruptura que ello representa. Él reconoce como profesión la de Ejecutivo de una compañía comercial, nada más lejos de la poesía. Con mucha ironía por su parte habla de la disparidad de ambas actividades. Para él la poesía es una actividad gratuita, no es una profesión y la gran ventaja de no poderse ganar la vida con ella es que uno no necesita escribir. El poeta escribe cuando quiere o cuando no puede evitarlo. La poesía se convierte así no en una obligación, sino en reducto de la necesidad personal: “Escribir un poema no toma tiempo prácticamente. Lo único que uno necesita para escribirlo es que se ponga pesado, que se empeñe en que uno lo escriba. Eso quiere decir que de repente se le ocurre a uno y vuelve y vuelve (…) Se pone tan pesado que al final uno termina por escribirlo: y lo puede escribir caminando, en la ducha, afeitándose. Lo único que se requiere es una cierta disponibilidad de espíritu”.

Pertenece a la Generación del 50 y se incluye en la llamada Escuela de Barcelona, tuvo una estrecha relación con todos sus componentes, en particular con Gabriel Ferrater y Carlos Barral. Con Gabriel Ferrater comparte su admiración por la poesía anglosajona, principalmente por Eliot y Auden de ellos incorporará el humor y la ironía como ingrediente básico y también la “sinceridad” frente al brillo verbal. Otras afinidades con Ferrater serán su fervor por Baudelaire, su admiración por Catulo, su pasión por la literatura medieval en detrimento de la renacentista, su rechazo al surrealismo y su defensa de la racionalidad.

Reúne su obra poética en el libro Las personas del verbo, compendio de sus tres libros:
Compañeros de viaje, Moralidades y Poemas pótumos

Las personas del verbo es una íntima reflexión sobre la existencia moral e intelectual de J. Gil de Biedma y además una meditación sobre la vida. Los poemas surgen motivados por la propia experiencia. En cada uno de los libros que incorpora hay una especie de unidad temática, porque –para decirlo con palabras del propio autor- “En mi poesía no hay más que dos temas: el paso del tiempo y yo”.

Compañeros de viaje es un compendio de instantes de la vida del poeta que incluye recuerdos de su infancia, imágenes de tertulias entre amigos, paisajes urbanos y descripciones y opiniones de la situación política de su país. En el libro aparece de forma recurrente el tema de la amistad, como descubrimiento de un nuevo sentimiento que contrapone a la soledad adolescente mencionada en las primeras composiciones en las que se muestra como un joven lleno de temores, de miedos adolescentes a menudo relacionados con su incipiente homosexualidad. La crítica señala Compañeros de viaje como su poesía más comprometida, ello se debe a su inevitable matiz político de clara tendencia comunista. Un buen ejemplo sería el poema “La historia para todos”, en el que el poeta hace una feroz descripción de la represión del régimen franquista.
En su estilo ya se encuentran los recursos que van a ser, dentro de la evolución, constantes: el encabalgamiento, la repetición, la circunlocución y el uso sabio y discreto de la imagen, porque pese a la abundancia de este recurso, evita la estridencia, el excesivo atrevimiento. Encontramos también el gusto por las canciones populares: “La mejor poesía/ es el verbo hecho tango”. Se aprecia en todo el libro un tono cercano, una vez más es el propio poeta el que mejor lo defiende: “La poesía que yo pretendo hacer no es comunicación, sino conversación, diálogo”. Ya aparecen en este libro numerosas citas, o utilización de versos de otros poetas, incluso en francés o en inglés si ello favorece al poema.

Moralidades nos muestra una poesía de la experiencia social y un tema dominante que será “la mala conciencia burguesa”. Su experiencia de ser burgués. Aprende a usar este tema a través de los poetas ingleses. Rechaza sus orígenes, pero no puede evitar reconocerlos como base de muchas peculiaridades de su carácter y de su mitología personal. No incurre en el error de otros poetas cuya ideología les lleva a falsificar su experiencia, pero eso no evita que caiga en sentimientos contradictorios.
Se nos muestra el contraste entre pasado y presente: no sólo tiene nostalgia por una infancia mítica, sino también por una juventud que ya pasó. Al ser la voz poética socialmente identificable, son “sociales” los poemas, pero aún siendo sociales forman también parte de la experiencia de ser burgués:

“…Señoritos de nacimiento
por nuestra mala conciencia escritores
de poesía social…”

En este libro aparece también el tema de la reflexión sobre el amor y el sexo. Hace del ser amado la razón de sus días en poemas como “En el nombre de hoy”, alude a su doble vida derivada de su homosexualidad en el poema “Albada”, o bien se desnuda ante el lector para mostrarle sus razones ante el amor y el sexo en uno de sus más emblemáticos poemas: “Pandémica y celeste”.
Persiste en la personalización del habla y en la estilización de las actitudes verbales en la comunicación. A veces se somete a la disciplina estrófica, conjugando los ritmos con el naturalismo rítmico conversacional. Se aprecia una voz más madura: alguien que conoce y se conoce más y domina el oficio poético: decir lo que quiere y como quiere.
A veces intenta dotar de un aire de canción a sus poemas, o incluye frases humorísticas o máximas morales:

“…Porque le apremia el tiempo,
y en el amor –él lo sabe-
aunque no tiene aún que dar dinero
tiene ya que dar inteligencia.”

Poemas póstumos el último libro de Las personas del verbo incluye veintisiete poemas en la segunda edición (Barcelona 1982), entre los que se podría hacer una división temporal: poemas que hablan de la crisis del final de la juventud (1965-67) y poemas que perfilan la crisis y analizan sus secuelas (1968-1981). No se quiebra en ambos la línea temática. Todo el libro en su conjunto aborda el tema de un personaje enfrentado a la edad como muerte y a la edad como supervivencia. El título es revelador: Poemas póstumos pertenecen a un Jaime Gil de Biedma desaparecido, sustituido por otro Jaime Gil de Biedma, y se nos narran las consecuencias de esta sustitución. La pérdida de otro paraíso: la juventud: “…el último poema del libro se llama “Después de la muerte de Jaime Gil de Biedma”. En realidad, de lo que se trata es de la crisis del fin de la juventud. Cuando uno termina con una edad de su vida, le pasa como cuando termina con una neurosis, es decir, que uno en parte se muere. Hay toda una parte de uno que se muere”. En esta crisis personal se produce un desinterés literario y una progresiva tendencia al silencio. Se convierte en el personaje del poeta que no escribe. Ya no necesita escribir poemas. El poeta confiesa en una entrevista su miedo al suicidio y dice que escribió “Después de la muerte de Jaime Gil de Biedma” para no suicidarse. Explica también el impacto que le produjo el suicidio del poeta G. Ferrater.
El tono de este último libro es distinto. El interlocutor es ahora el propio Jaime Gil de Biedma, su doble. Ahonda en la pesadilla de sentirse acosado por uno mismo. La madurez, la trayectoria vital, la nostalgia del pasado, la enfermedad o la proximidad de la muerte son los temas dominantes. El egocentrismo que ha presidido su obra poética se condensa y se agiganta en este libro. Se produce un sentimiento de decepción y desesperanza. En este estado de ensimismamiento sólo hay cabida para sus problemas personales. De esta reflexión surgen poemas como “Contra Jaime Gil de Biedma” o “Después de la muerte de Jaime Gil de Biedma”.
Perfecciona sus recursos y en el último libro abundarán más las citas: desde Dante a Baudelaire, pasando por Fray Luis, Góngora, Eliot, Cernuda…, incluso las autocitas, las referencias a la propia obra: los poemas se entrecruzan obsesivamente citándose unos a otros mediante un yo cerrado en sí mismo, acosado por la lucha interior.

Su silencio posterior, su retirada en el momento en que Narciso conserva todo su esplendor, hacen que la obra de Jaime Gil de Biedma sea una obra viva, brillante, que se mantiene inalterable a pesar del paso del tiempo.
J. Gil de Biedma sigue siendo el poeta burgués que derrochó sueños y recuerdos ante un lector poco acostumbrado a confesiones en la penumbra, que supo captar vicios y miserias de una España en busca de esperanza de futuro y, en definitiva, que hizo de su poesía un canto a la vida en su más pura esencia. Su muerte a causa del sida produjo un gran impacto social en aquella España de 1990.

2 Comentarios:

Pedro Casas Serra dijo...

Como lector de la poesía de Jaime Gil de Biedma, a quien tuve el honor y el placer de conocer, felicito a Juliana Mediavilla por su artículo que, de forma concisa y clara, recoge fielmente la persona y la obra de nuestro admirador poeta. Gracias, Juliana. Un abrazo.

salvador moreno valencia dijo...

Felicidades por tu buen trabajo sobre Jaime Gil de Biedma