Emilia Oliva García, tejiendo y destejiendo por Puerto Gómez Corredera

viernes, septiembre 24, 2010

Puerto Gómez Corredera es licenciada en Filología Anglogermánica por la Universidad de Extremadura y se ha doctorado en Filología Hispánica por la Universidad de Pau (Francia). Desde entonces se dedica a la investigación teatral y ha publicado varios artículos, en particular sobre el teatro de Unamuno. Es cofundadora del grupo teatral para estudiantes Théâtraltitude y ha trabajado como profesora de instituto y en la Universidad de Pau. En la actualidad coordina la sección de poesía de la revista digital En Sentido Figurado y escribe cuentos.








Emilia Oliva García, tejiendo y destejiendo
Sin olvidar los anclajes de la literatura y buscando nuevos territorios, Emilia Oliva ha sabido encontrar un estilo propio que ha ido madurando y enriqueciendo a través de sus diversas obras.
Le debe a la tradición el poso de las lecturas. Emilia es consciente de la deuda que cada escritor tiene con los libros que han dejado una huella indeleble en su espíritu, pues sus creaciones son fruto de la maduración de este sedimento. Así cada obra se erige en realidad como una multitud de reflejos de tantas otras. Ecos, sombras, reverberaciones, silencios, cuerpo, materia y espacio son temas que definen la obra de Emilia Oliva.
La modernidad le viene de su búsqueda de nuevos lenguajes que despierten y atraigan al lector huyendo de los caminos ya trillados. No se contenta con exponer un sentimiento, una experiencia sino que hila y pule la expresión para encontrar sus límites y ofrecer una poética original, llena de sentidos y de sensibilidad.

En toda su poesía se pueden encontrar tres denominadores comunes que no son más que piezas de un gran rompecabezas donde la artista va madurando su poética y plasmando su universo: el reflejo, la experimentación y el espacio. Ella misma nos explica que “en (re)fracciones (1997) trato a las palabras como materia y las someto a un juego de reflejos y espejismos, doble lectura del poema y conservo su poder evocador para construir imágenes que permitan asir un sentido trascendente”. En efecto, en este poemario la autora relega la narratividad a un segundo plano, retuerce las expresiones y se distancia del ritmo, la rima y la estrofa convencionales, como también lo hará en sus dos poemarios siguientes torSión (1999) y figuraciones 7/77 (2000). El resultado, como la poeta explica, es una “lengua que se habla a sí misma en un juego de reflejos. Espacialización de fragmentos donde la simultaneidad de la presencia hace surgir una visión inestable que sólo tiene lugar en el momento de la lectura, como un espejismo”.


sólo adquieren sentido los muros
el dédalo de calles
y el orbe todo
                         en el encuentro

cuando las blancas paredes
se transforman en sábanas
y en el níveo lecho los amantes
escriben
                    no sólo un epitafio
sino la letanía infinita
del ser
                             y del no ser

                 en el rincón proclive
de una calle estrecha
            o en un banco de parque

como boya segura

                              en la deriva



de (re)fracciones
1er Premio de Poesía Ciudad de Zaragoza

De igual manera que en Los ecos y las sombras. Música para un instante antes de morir (2006), Emilia juega con las evocaciones. Así nos lo comenta el profesor José Luis Bernal en su artículo: “Aproximación a la poesía de Emilia Oliva”, publicado en Alcántara (1):
En esta [tercera] parte, amén de otras resonancias, como la del Salmo “De profundis clamavit ad te, Domine…”, encontramos, cuanto menos como lectores, la del famosísimo título de Oscar Wilde, que recoge la larga carta que dirigió desde la cárcel de Reading a su amante Alfred Douglas, en un momento complejo y crítico de su vida, cuando se le desmoronaba el mundo, ante el escándalo y vergüenza social, que le llevó a sacar todo su dolor, el otro lado, oculto, de esa vida exquisita del dandy conocida.
Pero estos reflejos de otras lecturas están enriquecidos por una expresión trabajada donde la poeta busca los límites de la expresividad. En torSión, Emilia como una alquimista mezcla, enreda, hace y deshace al infinito su escritura para explorar todos los recovecos de la palabra persiguiendo una renovación. Ella misma considera el poemario como una indagación de “las posibilidades espaciales de las estructuras poéticas tradicionales para traer la palabra a ras de suelo”.

páginas amarillas


                                                                     la
                                                        en
                                                                              ciénaga



                                                        h
                                           limo de        ombres
                                                        n


de torSión



(Beca a la Creación de la Junta de Extremadura, 1998. Ed. Ayuntamiento de Zaragoza, 1999)


Es un poemario donde la experimentación y el espacio a través de la disposición de los versos son esenciales para conseguir crear una polifonía de sentidos. Además, al romper con la estructura habitual del texto, recordando el extrañamiento de los formalistas rusos, Emilia busca que los poemas no puedan ser leídos de una manera fluida y que el lector tenga que detenerse y volver a leer para comprender la esencia del poema y sus múltiples posibilidades. La poesía se construye a sí misma a cada lectura, libre. Y es en el último poemario que cierra este ciclo de experimentación donde reúne todos los elementos que definen su poesía: los reflejos de la tradición, la experimentación de la modernidad y el espacio. Ella misma confiesa que en figuraciones 7/77 “la indagación del texto y del espacio llegará hasta sus últimas consecuencias”. En este último libro se define más que nunca el gusto de la poeta por lo visual explorando nuevas formas fuera de la palabra, como ya lo hicieran los vanguardistas en búsqueda de un sentido plural y de nuevas formas de llegar al público y despertar la curiosidad.


La clave del libro se da en la cita de Juarroz que le encabeza:


Recortar figuras del silencio



como de un cartón de singular consistencia



y armar con ellas un nuevo paisaje
                                       
Fueron estos versos los que constituyeron el punto de partida y el hilo conductor de todos los poemas, ya que Emilia se lo toma a pie de la letra y construye un libro sorprendente por el trabajo y la minuciosidad de la autora. Ella misma nos explica el desarrollo: “cogí una cartulina de notas de la Junta que había recibido y recorté una figura en su interior. Después fui cogiendo libros en prosa de las estanterías que respondieran a la anchura de la tarjeta y vaciaba al papel el texto que quedaba dentro de la figura sin retocar nada. Sólo utilicé las páginas 7 y la 77 de cada  libro (por darme una norma). Cuando tenía un buen montón de materia verbal, quizá 400 folios manuscritos de texto caótico empecé a organizarlos por ecos y similitudes, a descartar los que no despertaban nada. Si había dos folios que se complementaban aglutinaba los textos en la misma hoja. Puro trabajo de combinatoria. Y poco a poco, se fue dibujando un paisaje bastante urbano y los personajes, los desposeídos de la ciudad.” Lo que puede parecer un mero trabajo de laboratorio no es más que un medio de acercar la palabra a la carne, al cuerpo, modelándola como un artesano, dándole forma para después quitársela en un proceso laborioso de creación para construir nuevos horizontes.



que es preciso reconocerse se asume como una criba en personas que viven al menos por curación sólo cuestión de saber será también llevar potenciar al máximo el tono con todo tipo de gentes –suelen ser más generosas- ya que es una correcta integración la voluntad ajena con nuestras limitaciones


nos aceptamos como fondo


pero no nos aguantamos






de “Caja de ruidos” en Figuraciones 7/77

De la fragmentación y el sin sentido, Emilia consigue construir un nuevo paisaje, pero la poeta se sirve de ello para criticar la sociedad que hemos creado, ya que “lo que se obtiene en figuraciones 7/77 es justamente un reflejo de lo real: un mundo inhóspito lleno de injusticia”, como ella misma confiesa.
El espacio es, como ya se ha podido comprobar, un referente en la obra de la poeta: en torSión como referente al sitio en el que se ubican las palabras y los versos para ganar en polifonía y en figuraciones 7/77, como cuerpo que encierra las palabras en su interior, al igual que el lector las lecturas.
Poemas de la araña, creada para una exposición conjunta (2) titulada “Tres mujeres en un pajar” en la que participan también Yolanda Pérez Herreras y María Jesús Manzanares (3) explora de nuevo los espacios desde otra perspectiva, la geográfica. Varios de los poemas que componen esta serie terminan con la mención de un lugar: el Robledo de Malpartida de Plasencia, Los Barruecos de Malpartida de Cáceres o el Museo de Cáceres. Territorios llenos de significación no sólo por arraigar a la poeta en su en torno, sino por ser sitios emblemáticos del pasado de Extremadura. De este modo, con un lenguaje rico, cuidado y evocador, Emilia rescata un ayer intrahistórico, al proponer ecos de vidas lejanas y lo presenta como fondo común. Los poemas, desde diversas perspectivas espaciales y temporales, giran entorno a un pasado de luchas centrándose en la única batalla realmente importante, la última, la que nos hace iguales, el combate contra la muerte.


si vinieran las huestes
y estuvieran ya próximos
los golpes de los cascos
los relinchos
y tus oídos oyeran
fustigar como bestias
los lomos del caballo

si agazapado, supieras ya
del golpe mortal de la lanza
del incendio voraz de todo lo que hiciste
del fulgor del acero en el aire

si supieras que están ya ahí
sal de la guarida
levanta el rostro y mira altivo
al jinete que avanza
muestra en tus ojos
que nunca calmará su sed
de destrucción
que está atado por siempre al gesto de la espada

de poemas de la araña (inédito)


En esta serie de poemas, Emilia Oliva embarca al lector en una historia cuya narratividad rompe con la poesía experimental de sus inicios, como ya lo hizo en su cuarto poemario: Los ecos y las sombras. Música para un instante antes de morir. Emilia parece recobrar una forma más natural, en “lo que atañe a su expresión, a su léxico y sintaxis, y a su trabazón en la naturaleza de la frase rítmica”, como explica el profesor Bernal “su “voz” última es obviamente emotiva, conmovedora a trechos, y además presenta una intención argumental, una historia, que erradica cualquier atisbo de “absurdo”. Y aunque es cierto que sus versos vuelven a un formato más tradicional, el de la poesía discursiva, la poeta confiesa no “abandonar las incursiones en el terreno de la experimentación poética ligada a la tradición de la poesía visual o la poesía fonética”.

Sin duda, los poemas de Emilia Oliva ofrecen una nueva sensibilidad, pero por encima de todo, se ha de destacar la meticulosidad con que cada poemario está construido, nada es dejado al azar. Ya se ha podido comprobar el arduo trabajo que supuso la gestación de figuraciones 7/77 y no menos han supuesto los demás. Así, por ejemplo, Los ecos y las sombras. Música para un instante antes de morir posee una estructura minuciosamente trabajada como lo hace resaltar el profesor José Luis Bernal.

El nuevo libro tiene una estructura meditada y de orden musical explícita, desde el subtítulo (título suplantado a la postre: “música para un instante antes de morir”), a las partes que lo componen: “Obertura”, primera parte, como auténtico fragmento instrumental que sirve de preludio, con la intención de captar al público, llamar su atención, con un solo poema. “Andante”, segunda parte, que atañe al tempo, moderado, entre adagio y allegro, que cuadra a la perfección al libro y a la voz de la autora, ya preludiado en la “Obertura”, con el “hay que esperar…”, y que es la parte central, con ocho textos más extensos. “De profundis”, tercera parte, en que se rompe la terminología musical, pero que resulta esencial, como declaración de principios, al albergar textos en que el poeta saca a la luz en 6 poemas cortos una historia oculta, en tiempo de verano (recuerdos de infancia o presente doloroso. Presencia del mundo exterior y vivo. Historia ilativa que se descubre en el último poema). [...] La cuarta parte, “Scherzando”, cuyo gerundio durativo va muy bien al tempo del libro, en sólo dos poemas introduce un tono lúdico más aparente que real, y es una alegría y viveza que contrasta con el “De profundis” anterior. Para terminar con el “Finale”, un poema, que nos introduce en el final del día y del libro, en la noche, que nos sumerge en una oscuridad que recuerda la “muerte” del subtítulo, y confirma la importancia que el tiempo, y no solo el “tempo”, tienen en el libro: presentado todo él como un “antes que…”, “mientras que…”, tan fértil en la historia de la poesía, desde Garcilaso hasta Bécquer.


del almendro y el agua

hay un rumor de besos en la acequia
una avanzada
                     sin palabras
                                de agua
que arrastra                          mansamente
                                 ranúnculos, perfumes

flores, como de nieve
                                  y difumina
la copa del almendro en la corriente


hay un lecho de horas en los márgenes
un trasiego
                      sin tiempo
                                           de silencios
y caen                                    desde el follaje

                               rayos de luz, esquejes

briznas, casi de cuerpos
                                  y en el limo
la huella de unos pasos que se pierden




de Los ecos y las sombras. Música para un instante antes de morir

Y precisamente en esta unidad que construye Emilia, no hay que olvidar su condición de mujer que aflora también en los poemas visuales que ha ido acompañando el artículo: Horizon (1999), Mediterranée (2007) y Amputación (2009). Si en los dos primeros el lazo de unión está muy claro y pone el cuerpo de la mujer en el centro de la reflexión, el tercero parece romper con los esquemas. Sin embargo, como en su poesía discursiva, todo está entrelazado y así Amputación surge a la vez que un micro homónimo y publicado en la revista En Sentido figurado (4). En él, juega con los textos de las entradas de un diccionario, de tal modo que la poeta nos va definiendo una serie de palabras en relación con la condición femenina como: padre, patíbulo, poder, prosternación, prostíbulo, púlpito, para finalizar con “puta”. Ella misma explica el título y el poema visual: “Lo que desaparece de la palabra es PUTA y queda la raíz AM- y el sufijo -CION que evocan AMAR ACCION. En realidad la amputación en este caso es el germen de una realidad invertida. De fondo, amputación por antonomasia es la sexual, es dar la vuelta a esa realidad de mujer velada, cuyo placer le es negado. Una cierta crítica al patriarcado... El color y la distribución pretendían evocar las marcas de carmín...”. De hecho, en Horizon y Mediterranée constituyen también una crítica de la negación de la emancipación y el goce de la mujer. Si en Horizon Emilia crítica duramente la constricción de la libertad por el velo, en Mediterranée no duda en mostrar la fragilidad del cuerpo vestido de palabras, denunciando un discurso engañoso. Pero este análisis es puesto también de manifiesto en este poema de la Antología de poetas extremeñas (5) donde la mujer y el deseo son puestos en primera línea.
eran días de domeñar el espacio con los puños
rogar lluvia y golpear el vientre de la tierra
los pies desnudos de la infancia y de falsa inocencia

eran días con enjambres de preguntas emprendiendo el vuelo
retornar sin respuesta o volver
las niñas no preguntan

(cómo sería eso de medir palmo a palmo el territorio de un cuerpo
seguir el rastro por caminos sin trazos
sentir el pálpito en la yema de los dedos
decir un nombre, repetirlo, masticarlo
inventar el lenguaje furtivo de los besos
cómo sería afilar contra el vientre la dureza del sexo)





de Eran días de vejez…


En la actualidad tiene dos libros inéditos de los que la propia autora nos habla: “Quien habita el fondo que continúa la línea de indagación amorosa de (re)fracciones pero visto el amor desde la experiencia acumulada aunque siguen trenzándose textos literarios, y Enredos es el reverso de torSión ya que si en éste someto a una vuelta de tuerca a las formas poéticas, en Enredos lo que llevo a cabo son de algún modo ejercicios poéticos.”
En sus poemarios, Emilia vierte su desbordante creatividad, ensartando poco a poco las piezas de un complicado entramado, un minucioso trabajo de orfebre que le permite construir un conjunto coherente, entre tradición y modernidad. Jugando con las normas, con los espacios, con los sentidos de las palabras y los del lector, esta infatigable artista nos ofrece poemas polifónicos, llenos de sensibilidad y energía. Su trabajo ya ha merecido múltiples reconocimientos y estamos seguros de que otros seguirán en adelante.

Notas a pie de página:





  1. n. 65, 2006, pp. 148-154.




  2. En la casa de Pilar Bacas en Las Viñas de la Mata en el Casar de Cáceres.




  3. Cuyas fotos acompañan los poemas de Emilia.




  4. Marzo, 2009, p. 9




  5. Edición de Manuel Miguel Ramos López. Mérida. Dirección General de la Mujer. 2001.

Mi más sincero agradecimiento a Emilia Oliva quien no sólo ha puesto a mi disposición todo el material, sino que ha mostrado gran disponibilidad y por el cariño con que siempre me trata. También quiero agradecer a María Jesús Manzanares su ayuda, pues me ha proporcionado parte del material gráfico que acompaña al artículo. Esta polifacética artista mezcla diversos soportes y materiales para conseguir obras sorprendentes, como se puede comprobar en su blog: http://mariajesusmanzanares.blogspot.com/


Emilia Oliva García (Malpartida de Plasencia, 1957) es licenciada en Filología Románica y en Filología Hispánica por la Universidad de Extremadura. Ha sido profesora de Escuelas Oficiales de Idiomas y en la Facultad de Filosofía y Letras y Cáceres. Actualmente es profesora de francés en un instituto de Enseñanza Secundaria de Zarza de Granadilla (Cáceres). En colaboración con Juan Duarte llevó a cabo la crítica del arte del diario HOY durante la vigencia del suplemento cultural Arrago. Ha colaborado habitualmente con artículos de opinión en la prensa regional, poesía, cuentos y microrrelatos en diferentes revistas, y actualmente pertenece al consejo editorial de la revista literaria En sentido figurado.
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4 Comentarios:

Roberto Farona dijo...

excelente crítica a la obra de Emilia que, sin duda marca referente en su estudio,

Anónimo dijo...

Comparto lo dicho, excelente trabajo crítico, hecho desde el afecto y el conocimiento, pero sobre todo, desde la enorme sensibilidad que adorna a la autora del mismo. Felicitaciones a ambas.
Antonio María Flórez

Leo Lobos dijo...

Mis saludos y felicitaciones, la fortuna critica del trabajo de Emilia que crece e incrementa como su labor creativa. Mis saludos desde Santiago de Chile,

Leo Lobos

Pepe Herrero dijo...

Excelente comentario que ilumina la lectura de los poemas de Emilia Oliva. Con gran alegría he disfrutado el trabajo además por venir de ti, Puerto.
Desde aquí te mando un abrazo y te deseo una larga tarea en este campo.
Sole Fernández