El fondo del mundo en la forma de la poesía de Miquel Martí i Pol Por Ángel Guinda

viernes, marzo 25, 2011

ÁNGEL GUINDA (Zaragoza, 1948), reside en Madrid desde 1988. Es autor de los manifiestos “Poesía y subversión”, “Antimanifiesto” , “Poesía útil” y del ensayo El mundo del poeta, el poeta en el mundo.
Ha publicado los libros de poemas Vida ávida, El almendro amargo, Conocimiento del medio, La voz de la mirada, La llegada del mal tiempo, Biografía de la muerte, Toda la luz del mundo y Claro interior. Traductor de Cecco Angolieri, Teixeira de Pascoaes, Florbela Espanca, José Manuel Capêlo, Àlex Susanna y Ana Cristina Cesar.
Su poesía (traducida a las lenguas de la Unión Europea) aparece estudiada en trabajos como Ángel Guinda: pus esplendoroso del cielo (Manuel Martínez Forega) o Letras arrebatadas: poesía y química en la transición española (Germán Labrador Méndez); y está representada en diversas antologías, las más recientes: Metalingüísticos y sentimentales: Antología de la poesía española 1966-2000: 50 poetas hacia el nuevo siglo (edición de Marta Sanz Pastor, Biblioteca Nueva, 2007), 4 gatos: Otras voces fundamentales en y para la poesía española del siglo XXI (edición de Agustín Porras, Huerga y Fierro, 2009) y Avanti: Poetas españoles de entresiglos XX-XXI (edición de Pablo Luque Pinilla, Olifante, 2009).


El fondo del mundo en la forma
de la poesía de Míquel Martí i Pol

(Extracto -para charla- de un estudio en elaboración dedicado a la poesía de Míquel Martí i Pol, en recuerdo, reconocimiento y gratitud a su persona y a su obra) 


INTRODUCCIÓN



Conocí personalmente a Míquel Martí i Pol en 2002, unos meses antes de su fallecimiento. Cruzamos unas breves palabras acerca del título del que iba a ser su penúltimo libro y le entregué la reseña que veintiún años atrás había dedicado a su Amada Marta. Fue en la Librería Blanquerna de la madrileña calle Serrano, con motivo de la presentación de Després de tot. Desde su silla de ruedas tras una larga mesa, y desde los horizontes de sus mundos, parecía dominar el horizonte de otro mundo con su viva mirada avanzando por el aire de la inmensa sala para atravesar la vidriera del escaparate y avanzar, avanzar más lejos, más allá.


El 20 de Octubre de 1983 publiqué en el suplemento Artes y Letras del diario Heraldo de Aragón el artículo “Miquel Martí i Pol: Rebobinar media vida”, al que acabo de referirme. Lo reproduzco aquí como introducción a esta charla. Decía en él:

Ignoro si, con el aún bebé Estado de las autonomías, los españoles vamos aumentando nuestra formación –y no sólo información- acerca de la literaturas gallega, vasca y catalana, cuyo desconocimiento daría una idea mutilada de este país llamado España, madre extrañada (con razón) por algunos de sus hijos. Y espero -ceñidos ya a la literatura catalana y más concretamente a su poesía contemporánea- que Josep Mª Castellet y Joaquim Molas completen, en próximas ediciones, sus antologías Ocho siglos de poesía catalana (cerrada con Gabriel Ferrater) y Antología general de la poesía catalana (rematada por el citado Ferrater y Vicent Andrés Estellés) con la inclusión en las mismas, ¡ya!, de Miquel Martí i Pol y, ¿por qué no?, con la presencia del más importante poeta joven español actual, Pere Gimferrer quien, a partir de 1970, publica su obra en lengua catalana, e incluso con la de Joan Margarit; de este modo la panorámica contemplada por el lector quedaría enriquecida hasta su justo encuadre. Por mi parte, aunque sólo sea una modesta aportación, un gesto de solidaridad con el catalán, euskera y galego, tengo la intención (iniciada ya con escritos sobre Pere Quart, Salvador Espriu y el propio Gimferrer) de airear nombres tan decisivos para le literaturaibérica contemporánea como los de los poetas catalanes Riba y Salvat-Papasseit; los vascos Krutwit, Aresti, Zaitegui; y los gallegos Curros Enríquez, Pimentel, Ferreiro y Manuel María. Pues somos muchos los que, por razones culturales e ideológicas, debemos convertir en obligación el compromiso de arrancar de cuajo esa afrenta histórica nacional que tiene nombre y apellidos. “marginación de las literaturas periféricas”.

Hecha esta reflexión me dispongo a hablar de la función terapéutica de la poesía, ejemplificada en el caso particular de Miquel Martí i Pol, con cuya obra contacté en Barcelona, el año 1974. Camino de Santa María del Mar, entré en una librería y adquirí la Antología que de nuestro poeta acababa de editar El Bardo. Quedé cautivado por el poema “Romance”. Con frecuencia vuelvo a esta poesía tan natural y sustanciosa como si se tratase de un lugar sagrado.

El poeta de Roda de Ter (1929), tenía publicados tres libros (Paraules al vent, Quinze poemas y El poble) cuando el neurólogo Lluís Barraquer Bordas le disgnosticó una esclerosis múltiple que le dejaría inmovilzado. Desde ese momento su creatividad crece en extensión e intensidad, y queda enfocada hacia una honda reflexión sobre el pasado, una adecuación a la nueva circunstancia y una previsión física y metafísica de un inseguro futuro. En 1975 se inicia la publicación de su Poesía completa (uno de los éxitos de lectura más sorprendentes: tres ediciones seguidas) que hasta la fecha consta de cuatro volúmenes: L´arret i l´escorça, El llarg viatge, Amb vidres a la sang y Les clares paraules (1980).

Es en este último donde su autor recoge Amada Marta, al que dedicaré la atención por dos razones. La primera de ellas es de carácter estrictamente literario y se refiere a la crucial importancia, poética y existencial, de este libro que culmina el giro emprendido en Quadern de vacances. Autodidacta, hijo de obreros, afincado siempre en su pueblo natal, donde trabajó como oficinista hasta su prematura jubilación forzada en la misma fábrica textil en la que su madre fue dobladora. Sus comienzos estaban impregnados de socarrona inocencia en una atmósfera de socialrealismo lírico (La fábrica, Vint-i-set poemas), y Amada Marta supone una ralentización en primer plano del mundo interior elegíaco levantado entre cuatro paredes mediante un acto de fría introspección. La segunda razón roza los límites del psicoanálisis testimonial y de la ya aludida terapia creativa-ocupacional. Dice el poeta en el esclarecedor prólogo a su libro: “A los cuarenta años una enfermedad para-toda-la-vida provoca un trastorno considerable y obliga a replantearse casi todas las cuestiones a partir del cero absoluto que establece […] Intenté compartir la enfermedad, universalizarla, a través de aquello que más me interesa e íntimamente me representaba: la interiorización, la reflexión y, como consecuencia casi inevitable, la poesía.”

Se nota en este libro que Martí i Pol va sin tiempo al espacio y despacio al tiempo; quiero decir: espacio y tiempo han entramado su propia materia de fibra vital al encarnarse en la mente del individuo, han perdido aceleración de exterior y ganado consustancialidad interna al personificarse, a la vez que evaporarse, y prácticamente desaparecer como tales nociones.

El ser, estar y parecer del poeta confluyen en la intersección de los tres apartados de Amada Marta. Siete poemas de aniversario rememora la llegada de la enfermedad, y lo hace con fuerza resistente de celebración y halo cabalístico del número 7: una cita consigo mismo, un pulso con el otro que ha venido a ser el uno que se era y nunca ya será (“mira mis ojos y olvida el cuerpo torpe”, “Tira las llaves: sigue conociéndote”), un autoconfortarse para seguir (“Si alzas los puños puedes golpear a la luna”, “No se enmienda la vida ya vivida / y el rubí del crepúsculo desvela / nuevas voces que rompen cualquier límite”). Trashoguero revela la conquista por la automeditación, conquista que es autoposesión y autodominio por el conocimiento de sí mismo, la afirmación de la vida mediante el amor, mediante la poesía (“No abdicaré. / Lo hago por mí, pero también por todos […]”), con la presencia, con la comparecencia fiel de la identidad (“La soledad por toda compañía”). Soledad ni siquiera interrumpida, complementada por el deseo satisfecho –afectiva y eróticamente- hacia el amado ser habitable y habitado de sí que aparece en la sección tercera que da título al volumen, Amada Marta, como sazonada conclusión que viene a representar incluso el mundo no frecuentado pero tampoco ignorado (“y tú estás, Marta, en todos”) cuyo placer se personaliza redentor de tanta limitación (“Locos ambos, me escuchas y sonríes. / Cualquier camino es bueno para andar. […] / Entro en ti, Marta, tiernamente, y crece, / en olas lentas, poderoso el goce”).

Alegra poder terminar este comentario con la noticia de que un público más mayoritario del que habitualmente accede a los libros de poemas gozará pronto de la poesía de Miquel Martí i Pol gracias a que Lluis Llach ha decidido poner su voz y su música a la palabra silenciosa del poeta, exactamente a los doce primeros textos de L´ambit de tots els ambits. “Cuando descubrí esos poemas me quedé impresionado –ha dicho el gran músico y cantante- , pensé que eso era lo que se tenía que decir en este país desde el año setenta y seis. Es una poesía que conmueve y que me ha estado excitando durante los ocho meses de trabajo”.

Rebobinar la vida siempre que se atasca para volver a hacerla avanzar es preferible a que se rompa definitivamente.




ORIGEN, SITUACIÓN Y PROYECCIÓN


Más allá de su propia interpretación de los clásicos latinos, griegos, castellanos y catalanes, Martí i Pol asimila vivencialmente y proyecta literariamente lo conseguido y ofrecido por tres poetas-faro de su propia arquitextura poética: Joan Savat-Papasseit, Pere Quart y Salvador Espriu. El autor de La fábrica vivió similares circunstancias políticas, sociales y culturales que Ángel González, Gil de Biedma, Gamoneda, Valente, Brines, Hierro o Claudio Rodríguez, nacidos entre 1925 y 1933; y es, para mi tradición personal, el gran poeta de la Generación del 50 en Cataluña y en lengua catalana, cuyo influjo alcanza a poetas muy relevantes de la actualidad, entre ellos a Àlex Susana, de mi mayor predilección, cuya poesía he tenido el placer de traducir al castellano.

ESTRUCTURA Y COSMOVISIÓN

La obra de Miquel Martí i Pol se caracteriza, entre otros y fundamentalmente, por los siguientes rasgos:

Claridad formal
Difícil sencillez
Coloquialismo expresivo
Realismo testimonial
Vitalidad y lucidez escéptica
Aspiración a contar más que a cantar
Inmediatez temática
Universalidad del espacio íntimo


Ya dijo Eugenio Montale que “Poesía es la Forma”. Nuestro poeta consigue que la forma del poema sea su fondo. Ello refuerza su capacidad innata para la autenticidad, para que su palabra viva y sabia (desde la observación empírica-existencial y la implicación más radicales) sea expresión a la vez que comunicación.

La claridad formal de esta poesía se apoya en la elementalidad del desnudo decir sincero, en ese escribir como se habla, con palabras del hombre de la calle, del pueblo, con un vocabulario básico pleno de vivencialidad y convivencia.

Si fa no fa
a la mateixa hora
que el senyor Neil Armstrong,
astronauta nord-americà,
posava els seus peus per primera vegada
damunt la superficie de la lluna,
la meva dona i jo,
en pijama,
matàvem a cops d´escombra
un ratolí
que se´ns havia entaforat
a la cambra
a primera hora del vespre
i que fins aleshores
no havíem aconseguit
de localizar.


[Poco más o menos
a la misma hora
que el señor Neil Armstrong,
astronauta norteamericano,
ponía los pies por vez primera
en la superficie de la luna,
mi mujer y yo,
en pijama,
matábamos a escobazos
un ratón
que se nos había metido
en el dormitorio
a primera hora de la noche
y que hasta entonces
no habíamos conseguido
localizar.]


Un decir exento de pedantería, de retorcimiento, de exceso verbal, de culturalismo abrumador. Un decir conceptual emotivo, impúdicamente confesional, directo al conocimiento, a la consciencia, conciencia y corazón del receptor.

Mireu-me bé: sóc l´altre.
Coix de dos peus,
sorrut i solitari.
No vinc d´enlloc
i escric per sobreviure (…)

Però he crescut
i algú m´ha omplert de vidres
tota la sang. (…)


[Miradme bien: soy el otro.
Cojo de los dos pies,
Huraño y solitario.
No vengo de ninguna parte
y escribo para sobrevivir (…)

Pero he crecido
y alguien me ha llenado de cristales
toda la sangre. (…)]


Claridad conseguida mediante la sencillez más difícil consistente en dotar del mayor contenido, del máximo significado, a las más elementales estructuras sintácticas (Sujeto + verbo + complementos):

Ja no cullo la neu
amb les mans…


[Ya no cojo la nieve
con las manos..]


Concentración contra expansión. Forma que, si fuera geometría, sería punto, línea recta, triángulo, circunferencia habitada: círculo.

Amb el fill entortolligat en una bitlla
es podrien lligar de mans i peus
mitja dotzena d´explotadors.

Però el fill
és molt prim
i només subjecta,
subtilment i eficaçment,
els explotats.

Cal anar amb peus de plom.

Un conjunt de fils
ben trenat,
és una corda.


[Con el hilo enrollado en un bolo
se podrían atar de pies y manos
media docena de explotadores.

Pero el hilo es muy delgado
y sólo sujeta,
sutil y eficazmente,
a los explotados.

Es preciso andar con pies de plomo.

Un conjunto de hilos
bien trenzado
es una cuerda.]


Esta poesía se mueve entre un instinto lírico y una vigorosa y comprometida voluntad epilírica. Poesía que de no ser por su subliminal tendencia al humor somarda, quedaría encuadrada en el más grave expresionismo atormentado.

No demano gran cosa:
poder parlar sense estrafer la veu;
caminar sense crosses;
fer l´amor sense haver de demanar permisos;
escriure en un paper sense pauta.

O bé, si sembla massa:
escriure sense haver d´estrafer la veu;
caminar sense pauta;
parlar sense haver de demanr permisos;
fer l´amor sense crosses-

O bé, si sembla massa:
fer l´amor sense haver d´estrafer la veu;
escriure sense crosses;
caminar sense haver de demanar permissos;
poder parlar sense pauta.

O bé, si sembla massa…


[No pido mucho:
poder hablar sin cambiar la voz;
caminar sin muletas;
hacer el amor sin que tenga que pedir permisos;
escribir en papel no pautado.

O bien, si parece excesivo:
escribir sin tener que cambiar la voz;
caminar sin pauta;
hablar sin que tenga que pedir permisos;
hacer el amor sin muletas.

O bien, si parece excesivo:
hacer el amor sin que tenga que tenga que cambiar la voz;
escribir sin muletas;
caminar sin que tenga que pedir permisos;
poder hablar sin pauta.

O bien, si parece excesivo…]


Poesía que se presenta ante el lector, ante el mundo, ante el mundo del lector, sobriamente vestida, austera en recursos de realce expresivo: un sorprendente, por nada abusivo, destilado goteo de comparaciones, imágenes, antítesis, personificaciones, metáforas, paralelismos, hipérboles y la más inteligente ironía desdramatizadora. Muestra su propia belleza con pudor, preocupada más en la intensidad y contundencia de cuanto nos dice que en el arte mediante el cual nos lo transmite. Con un lenguaje coloquial elevado a la categoría de lenguaje poético y viceversa. Como si tuviera la intención de no distraer con su aparente belleza el tuétano, el alma, esa riqueza de pensamientos, sentimientos, deseos, experiencias y posibilidades que su interior atesora. Se trata, así, de poemas en voz baja, sin estridencia –cada uno de ellos un cuento, un relato, más que un canto- que golpean nuestras sienes como puños, remueven nuestras entrañas, conmoviéndonos y moviéndonos a la meditación, a la reflexión y a la acción.

Si nos asomamos a la obra de Martí Pol tal lo haríamos sedientos de conocimiento desde el brocal de un pozo en medio del desierto y extravío de la ignorancia, descubriremos en su fondo, más allá de la transparencia de su agua un mosaico de temas abrazados entre sí con los brazos tendidos a los demás. Algunos de los cuales ilustraré con versos del propio poeta. A saber:

el amor como fuerza arrolladora e instrumento para mejorar lo individual
Si ens besem pels carrers
trontollaran les cases…

[Si nos besamos por las calles
se tambalearán las casas…]

la censura de los aspectos miserables de la condición humana como alarma constante ante la urgencia de transformar la realidad colectiva

Aquesta remor que se sent no és de vent.
Han prohibit el vent perque no s´alci
la pols que hi ha pertot
i l´aire no esdevingui –diuen- irrespirable.
Aquesta remor que se sent no és de paraules.
Han prohibit les paraules perquè
no posin en perill
la frágil inmobilitat de l´aire.
Aquesta remor que se sent no és de pensaments.
Han estat prohibits perquè no engendrin
la necessitat de parlar
i sobrevingui, inevitablement, la catàstrofe.

I, tanmateix, la remor persisteix.

[Este rumor que se oye no es de viento.
Han prohibido el viento para que no levante
el polvo que hay en todas partes
y el aire no se vuelva irrespirable.
Este rumor que se oye no es de palabras.
Han prohibido las palabras para que
no pongan en peligro
la frágil inmovilidad del aire.
Este rumor que se oye no es de pensamientos.
Han sido prohibidos para que no engendren
la necesidad de hablar
y sobrevenga, inevitablemente, la catástrofe.

Y, sin embargo, el rumor persiste.]


la atención extrema al espacio personal, privado, íntimo; fértil tarea cotidiana de valoración de las cosas sencillas


Podria anar del menjador a la cuina
pel corredor; que és el camí més curt;
però m´ha agradat sempre fer marrada
per cambres de, diguem-ne, mals endreços
on, ben sol, fair llarguísimes xerrades
amb mi mateix…

[Podría ir del comedor a la cocina
por el pasillo, que es el camino más corto;
pero siempre me ha gustado dar un rodeo
por cuartos, digamos, trasteros,
donde, muy solo, tengo larguísimas charlas
conmigo mismo…]


el deseo como mito

la fuerza del destino

la conveniencia salvadora de ver lo sagrado en lo natural

Ara el que cal és que tot recomencé:
la veu i el gesti
on no hi ha veu ni gest,
els camins que no menen elloc
i la icertessa del vent,
el que encara no hem dit
i el que encara no hem pensat,
el que voldríem i el que no voldríem,
el que és bell i llunyà
i el que és pròxim i obscur.

[Lo que es preciso ahora es empezar de nuevo:
la voz y el gesto
donde no hay voz ni gesto,
los que caminos que no llevan a ninguna parte
y la incertidumbre del viento,
lo que aún no hemos dicho
y lo que todavía no hemos pensado,
lo que anhelamos y lo que no anhelamos,
lo que es bello y lejano
y lo que es próximo y oscuro.]


el paso del tiempo: circunstancia erosionadora del cuerpo a la vez que fortalecedora del espíritu resignado al crepúsculo del mismo

Res no deforma tant
com la vida mateixa.
Aquest malson de créixer
esgotadorament
dins un cos endurit,
ple de bonys i d´arruges […]
i a cada passa cruix
tota la baluerna.
Al capdavall, el cos
S´adaptarà al rectangle
de fusta del taüt.
El més dur sempre ganya.


[Nada deforma tanto
como la vida misma.
La pesadilla esta de crecer
agotadoramente
en un cuerpo endurecido,
lleno de bultos y de arrugas […]
y a cada paso cruje
todo el armatoste.
Finalmente, el cuerpo
se adaptará al rectángulo
de madera del ataúd.
Siempre gana el más duro.]

la existencia padecida en agonía constante, combate contra la adversidad: la existencia hecha insistente resistencia

Hi ha un cert espai i un molt incert destí:
destí i espai els omple cadascú.
La veritable mort és desertar.

[Hay un espacio y un destino inciertos:
destino, espacio, cada cual los llena.
La verdadera muerte de desertar.]

- la defensa de la lengua como fuente de conocimiento, forma de reconocimiento y afirmación de nuestra identidad, puente de unión entre los individuos de un pueblo

la poesía: viaje interior, acción y reacción ante el exterior

la muerte: horizonte último de consumación



Para terminar, recordaré unas certeras palabras de valoración de la importancia de nuestro poeta escritas por Francesc Vallverdú: “Poetas, en Cataluña, hay desde luego muchos. Pero poetas con mayúscula, como quería Salvat-Papasseit, Poetas que asuman su destino con la lucidez y la eficacia de Martí i Pol no abundan.”

3 Comentarios:

Amando Carabias María dijo...

Una vez más he de descubrirme -y me repito- ante el trabajo de esta revista para difundir la obra de estos grandes poetas.
Este artículo me parece excelente

Miguel Ángel Yusta. dijo...

Simplemente magistral. Una impresionante disección de la obra de un poeta que merece estos reconocimientos. Guinda, además de excelente poeta, nos regala este magnífico estudio. Abrazos.

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

Excelente y, además, demuestra un conocimiento profundo no sólo de la poesía de Martí i Pol, sino de su personalidad, de su humanidad. Me ha emocionado leerte hablando de él, querido Ángel. Yo también conocí a Martí i Pol, pero cuando ya iba en silla de ruedas. Su sonrisa, a menudo triste, a veces iluminada, permanece en mi memoria y en la admiración que siempre he sentido por su persona y su obra, desde los poemas de sus primeros libros, desde los extraordinarios poemas de la fábrica.
Un abrazo, Ángel, si lees estas líneas.