El legado de Joseph Beuys por Marta Binetti

viernes, julio 15, 2011



MARTA BINETTI nació en La Plata. Es poeta, bailarina, coreógrafa y compositora. Entre 1985 al 98 se desempeñó como directora del Awar Tanztheater de Munich, con cuya compañía participó en prestigiosos teatros y festivales internacionales. Imparte cursos de su técnica denominada Awareness Dance en universidades e institutos de Europa, Estados Unidos, Israel y Argentina. En el 2007 publica su primera novela, “Golondrinas ocultas”, con prólogo de Javier Tomeo.
Actualmente trabaja con el músico Giora Feidman en teatro musical, en la obra Nothing But Music. Compone, en colaboración con el músico Antonio Ruiz Mellado, la ópera Marmaduke, escribe y continúa su tarea pedagógica para bailarines, actores y personas de todos los ámbitos de trabajo, niños y adultos., a través de seminarios y conferencias.

Información en la web:
www.martabinetti.com



TODOS SOMOS ARTISTAS

El legado de Joseph Beuys

Aquel lema de Joseph Beuys , “Todo ser humano, un artista” (Jeder Mensch ein Künstler) fue enfáticamente despreciado en los ochenta. Ese énfasis era consecuencia del renegar de una vez por todas del aluvión de exhibicionismos; del banal protagonismo de quienes se empeñaban en hacer públicas sus opiniones y puntos de vista fuera de contexto; y de todo  ser pretencioso de sacar irresponsablemente su polución interior (una intención válida, pero que no necesariamente requiere un público) a través de cualquier ritual ideado insensiblemente y intitulado “arte”, “evento”. Todo ello no habría agotado la paciencia, si no hubiera ocupado tanto espacio físico y virtual, llevado a la bienales y ferias internacionales para explotar a una audiencia consumidora y desorientada. Mientras se pasaba, dentro de la escena artística, de la visión beuysiana de estimular al individuo a expresarse en todos los planos de su existencia- lo cual exige lógicamente una postura ético-político- a una suerte de burda religión como bandera justificativa de cualquier sandez enmarcada como expresión artística. ¿Por qué sandez? Porque se trataba en general de ideas surgidas de un cerebro irrigado por los medios de comunicación, el ansia de fama y dinero. Ideas carentes de emoción y de profundidad. Ideas salidas de la falta de observación, de sentimiento, de búsqueda; del desconocimiento de la naturaleza humana y la circundante. O sea: exactamente lo contrario de lo que Beuys hubiera deseado.
 No es la primera vez en la historia que ocurre que las ideas de un creador son instrumentalizadas para el protagonismo banal y las ansias de trascendencia personal y material, o bien para la destrucción. Quizás todo era necesario. Quizás era necesario alejarse de sí mismo; jugar; destruir y negarlo todo; para que luego, tras la fase casi dictatorial del postmodernismo de los ochenta, se llegara a retomar la verdadera función del arte, en nosotros mismos, como creadores, aprendices y espectadores.

"Giosafat", en su performance en el CCCB de Barcelona, diciembre 2010.Foto: Consuelo Bautista.


Además, aquel aluvión, como todas las catástrofes, dejó una grieta por la que afortunadamente, pudieron pasar muchos de los que jamás se habían interesado por el arte.
Los exhibicionistas, los ansiosos de protagonismo, también fueron útiles, ya que hicieron publicidad al arte, hicieron bulla, despertaron emociones.
Porque, al fin y al cabo, ¿qué acaeció en los ochenta después de Beuys, en la etapa postmoderna? El arte sufrió una escisión, se volvió al siglo pasado en cuanto a las jerarquías. Solo que, si antaño eran entre lo clásico y el pop, ahora las jerarquías son las del consumo y el evento mediático. Todo es arte, no se discute. Hoy en día ya no interesan ni la definición ni los límites del arte; se ha prescindido de los teóricos que le enseñaban a la burguesía qué es y qué no es arte. Entonces ,¿qué es lo que no se sabe? No se reconoce el límite entre el cinismo de los especuladores y la expresión artística. Pero, ese espécimen que es el artista apasionado sobrevive entre el arte político y el comercial; y, como siempre a través de la historia, sigue inspirando a las estrellas del mercado mundial. Esto reafirma la frase de Beuys de “todo ser humano, un artista”, y yo la sigo considerando una frase bella y sabia, ya que denota que en la naturaleza del hombre hay algo sustancial, que es su necesidad y su capacidad de expresarse, que suele ser catapultada por la mala educación que recibe. Beuys nos dejó un legado para la toma de conciencia de que en toda y cada una de las actividades que realizamos podemos ser artistas, sin que eso implique nuestra presencia en el “mercado del arte”.
Beuys planteó, porque así lo deseaba, una revolución en el pensamiento que conllevaría a un cambio del sistema educativo y la noción de trabajo en una sociedad mecanizada y retrógrada, en la que prima el materialismo, como una enfermedad autoinmune. Y su “ritualidad” estaba al servicio de una profunda creatividad.

Mientras tanto, nosotros, sea cual sea el contexto y el momento histórico, seguiremos creando, a través de la literatura, la danza o sea cual fuere el medio expresivo, porque sabemos – y ese es el legado de Beuys- que esa es la única chance del hombre, de ser libre.
Cada uno de nosotros crea, en su propio ritual, con sus propios medios.      
Marta Binetti
Munich, agosto de 2007

Próximo ensayo: “Danzar,sí; trabajar, no.”

2 Comentarios:

salvador moreno valencia dijo...

Estoy de acuerdo con que la única forma que el hombre tiene de ser libre es a través del arte, la literatura, la música, el teatro...
Y sí, sin duda suscribo las frase de Beuys: “Todo ser humano, un artista” .

Adrian Dorado dijo...

El artículo excelente.
Ah! Si nos dieramos cuenta que todos podemos ser artistas. Y no afirmo que lo seamos.
Creo que es más adecuado utilizar el término en potencial, pues hay cada..."zapallo", digo que si todos asumieramos el artista que somos, sobretodo aquellos que lo tienen allá oculto en lo recóndito de su ser, entonces la vida tendría una sacaralidad atea maravillosa y todo sería casi...paradisíaco.
El arte es la única salida espiritual para occidente sino moriremos mercancía.
Besos Marian