EL RINCÓN DEL RELATO: UNA CARTA ESCRITA CON EL CORAZÓN, por Manuel Gris Lorente

viernes, noviembre 27, 2015

Manuel Gris Lorente lleva escribiendo desde que tiene uso de razón, quizá incluso antes, pero como no tiene recuerdos de esa parte de la vida prefiere no arriesgarse a la hora de hacer una afirmación tan tajante.
Influenciado por autores como Chuck Palahniuk, Charles Bukowski, Bret Easton Ellis, Janne Teller, Amy Hempel o Craig Clevenger su escritura está caracterizada por un uso de la locura y la anarquía literaria con la que intenta no dar pistas de qué va a pasar a continuación en sus relatos y novelas. De cuál será el siguiente paso.
La escritura es una forma de escapar del mundo y lo que hay en él, de todo lo que nos para a la hora de ser nosotros mismos, tan intensa y rica, tan grande, que no sabe expresar ese sentimiento con palabras, así que no lo hace. Solo sigue adelante, sin tenerle miedo a la página en blanco, y con la seguridad de que cada letra que usa solo le da algo más de libertad.



UNA CARTA ESCRITA CON EL CORAZÓN

A veces estar esperando un tren es más divertido de lo que muchos cree.
Mirar cómo la gente viene y va, como se explican cosas que van a hacer o harán en breve, es una de las cosas más plenas que puede hacerse en la vida. Y no me llaméis voyeur, ni pervertido, no lo hago por eso, sino porque solo cuando la gente no sabe que la observas es de verdad ella misma.
A veces son amigos que van de camino al trabajo, otras veces familias enteras que tienen un destino que, por la forma de actuar de los niños, fue elegido por los padres, y otras, como la que tengo delante, es mucho más enigmática.
Más profunda.
Un chico y una chica, ambos hablando sin parar, están cargados con bolsas de playa y visten desenfadadamente. Se nota por cómo se ríen y bromean el uno con el otro que son buenos amigos, inseparables, de esos que no pueden pasar un día sin hablar entre ellos de cualquier cosa. De la que sea, porque el solo hecho de hablarse ya hace que brillen sus ojos.
Están esperando a que llegue el siguiente tren, y cuando lo hace y se abre la puerta, el chico se coloca a la espalda la bolsa y, con ese pequeño golpe, una hoja cae de un bolsillo lateral y acaba estrellándose contra el suelo. Tardo, lo juro, apenas 3 segundos en reaccionar. Cuando me agacho y cojo el papel para devolvérselo, la puerta se ha cerrado y el túnel se traga a aquellas dos personas junto con el resto del pasaje.
 Me vuelvo a sentar, y tengo una duda, ¿debo leer la nota? La intimidad de cada uno es lo más respetable del mundo, pero si me resisto a leerlo no sabré si han perdido algo importante, algo que necesitan al final de su viaje. Quizá sea la reserva de un hotel o el alquiler de un coche. Quizá haya algún nombre y pueda llamarlos y avisarles.
Me decido, desdoblo la hoja y, sin más, leo lo que hay escrito, a ordenador, en ella.



Por qué eres la persona a la que más quiero:
Me haces sentir mejor persona
Me comprendes y escuchas, me alegras con tu maravillosa sonrisa.
Me contagias de tu alegría
Me valoras
Eres mi psicóloga particular
Eres la parte de cordura que le falta a mi locura
Me siento más unido a ti cada día q paso a su lado
Quiero envejecer junto a ti
Eres un seguro compañero en el buceo y rival perfecta en las palas playeras
Eres mi remedio casero contra la ansiedad

Vivencias de momentos y lugares, y cosas que adoro hacer contigo :
Dormir abrazados en postura 44 con nuestras gatas.
Compartir los amigos
Disfrutar de la tranquilidad juntos viendo series y pelis
Nuestras cenas con cariño
Nuestras experiencias en los viajes


Porque este primer año casados
ha sido de los mejores de mi vida.

Y el chico firma. 

No es envidia lo que hace que mis ojos lloren, ni tampoco el hecho de que ese chico, de inicial N, no vaya a darle esta nota a ese amor de su vida. Lloro de felicidad porque estoy seguro de que ella, sin leer esta carta, sabe lo que hay descrito. Lo sé porque, en esos pocos segundos que les he visto juntos, que he compartido mi vida de algún modo con ellos, he sido testigo de esa forma de comportarse que tenían, y que en un principio parecía solamente de mejores amigos, y pienso en que eso, justo esa definición de amistad irrompible, es lo que hace que dos personas se quieran más que a nada en el mundo, tanto como para querer escribirle una carta de amor a su alma gemela. 

Vuelvo a doblar la hoja, y me la guardo en el bolsillo, prometiéndome que volveré a esta estación, a este banco, todo el tiempo que sea posible con tal de volver a verles. Con tal de volver a ser testigo de un amor tan sincero y eterno. De ese tipo de amor que, de ningún modo, podría describirse en una carta porque no hay letras suficientes, porque no hay frases capaces de dibujar la sonrisa y los besos que de ella nacerán al leerlas. Y entonces, sonrío, tratando de imitarles pero, ¿quién es capaz de imitar algo tan puro?


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