DOCE POETAS ITALIANAS PARA EL SIGLO XXI, por Carlos Vitale

viernes, noviembre 18, 2016

Fotografía: Ana Portnoy
Carlos Vitale (Buenos Aires, 1953) es Licenciado en Filología hispánica y Filología italiana. Ha publicado "Unidad de lugar" (Candaya, Barcelona, 2004), "Descortesía del suicida" (Candaya, Barcelona, 2008), "Cuaderno de l'Escala / Quadern de l'Escala" (fotografías de Jaume Salvat, ilustraciones de Marc Vicens y prólogo de Carles Duarte, Vitel·la, Bellcaire d'Empordà, 2013), "Fuera de casa" (La Garúa, Barcelona, 2014) y "El poeta más crítico y otros poetas italianos" (Emboscall Editorial, Barcelona, 2014). Asimismo ha traducido numerosos libros de poetas italianos y catalanes: Dino Campana (Premio de Traducción “Ultimo Novecento”, 1986), Eugenio Montale (Premio de Traducción “Ángel Crespo”, 2006), Giuseppe Ungaretti, Gerardo Vacana, Sergio Corazzini (Premio de Traducción del Ministerio Italiano de Relaciones Exteriores, 2003), Amerigo Iannacone, Umberto Saba (Premio de Traducción “Val di Comino”, 2004), Giuseppe Napolitano, Sandro Penna, Antoni Clapés, Joan Brossa, Josep-Ramon Bach, etc. Ha participado en festivales, lecturas y encuentros de poesía en Argentina, España, Venezuela, Armenia, Italia, Suiza, Rumania, Estonia, Grecia, Bulgaria y Francia. Reside en Barcelona desde 1981.

DOCE POETAS  ITALIANAS PARA EL SIGLO XXI. Selección, traducción y notas de CARLOS VITALE. Presentación de GIUSEPPE NAPOLITANO



POESÍA ITALIANA FEMENINA DE LOS ÚLTIMOS TIEMPOS.
(Giuseppe Napolitano)


Es siempre un riesgo poner adjetivos después de la palabra “poesía”, en efecto, si es tal, lo es sin necesidad de definirla mejor: no se debería hablar de poesía del sentimiento, o de poesía social, tampoco de poesía femenina… Pero hay líneas de tendencia en la crítica (y en el mercado editorial) que a veces impulsan a proponer especificaciones clarificadoras. La poesía italiana del siglo XX, y de estos primeros años del XXI, ha perdido progresivamente el carácter que hace un siglo aún le permitía hacerse maestra, de palabra, si no de vida. El discurso poético era considerado el nivel más alto de expresión, al menos hasta los años de la Segunda guerra mundial: luego, neorrealismo y nuevas vanguardias han comprometido la percepción de la forma literaria.

En este complejo contexto cultural en evolución, la figura de la poetisa, o de la mujer poeta, o en fin sencillamente de la poeta (como han comenzado a decir hace algunas décadas las feministas y sus simpatizantes), ha seguido un camino particular, tratando de afirmar un principio de diversidad y, al mismo tiempo, de integración. Y ha propuesto, por consiguiente, temas y problemas personales y sociales desde el punto de vista femenino, escribiendo de sí misma como pensaba que el poeta tradicional no sabía hacer. Pero no siempre es posible una nítida distinción de género: la primera dificultad que se plantea –escribía Giuliano Manacorda en su fundamental Storia della letteratura italiana contemporanea– para evitar malentendidos y nuevas guetizaciones es aquella “de elegir entre femenino y feminista” (admitiendo –subrayaba, de todos modos– “la posibilidad misma de adjetivar la poesía”).
En el momento de inflexión de los años setenta del siglo pasado, en los tiempos de la contestación y del movimiento feminista, “las mujeres en poesía” (y era el título de una afortunada antología al cuidado, hace cuarenta años, de B. Frabotta y D. Maraini) querían evitar precisamente ser consideradas mujeres y, por tanto, inferiores o diversas… es más, reivindicando una idea de separación como punto de fuerza, desde el cual hacer valer un derecho natural de igualdad. En poesía esto se afirmaba en la elección de una nueva estética, que negara el prejuicio del estereotipo literario masculino o machista, y sostuviera, por el contrario, un modelo de expresión ligada al universo femenino. En la “persistente voluntad de convertirse en un proyecto”- escribe Marina Zancan en la Letteratura italiana, a cargo de Alberto Asor Rosa- las escritoras de los últimos años han elaborado “un sistema, sutil pero seguro, de referencias externas e internas a la propia identidad femenina”. Así, “sin prisa por hablar de sí misma en público”, la mujer hoy escribe para explorar su mundo y contarse a quien sepa escucharla, respetando la voz que, de ese mundo, expresa a la vez sueños y necesidades, delicadeza y conciencia, emancipación y comunión.


 Maria Teresa Liuzzo


Maria Teresa Liuzzo nació en Saline di Montebello Jonico (Reggio Calabria) en 1956 y reside en Reggio Calabria.
Entre otros libros, ha publicado: L'acqua è battito lento, Radici, silloge di cento poesie y Miosòtide.


LLUVIA
Se desnudan nubes,
se extienden
en lluvia y tiempo
sobre los setos.
Una blanca sábana
recoge los besos del cielo.

PIOGGIA
Si denudano nubi,
si distendono
in pioggia e tempo
sulle siepi.
Un bianco lenzuolo
raccoglie i baci del cielo.

PUZLE DE ROCÍO
sobre el espino albar...
Entre luces y agujas,
la memoria
recupera enjambres de astros.
Sobre las sienes
de una luna caprichosa
garabatos de pensamientos
se mudan
en evolución de olas,
en espumear de crestas
y, en la mente,
palabras  azules,
islas invertidas,
continentes sumergidos.
La luz revela
sobre imaginarios fondos
planimetrías de amor
y la historia del mundo
entre corales
y abismos de tiempo.

PUZZLE DI RUGIADA
sul biancospino...
Tra luci e guglie,
la memoria
recupera sciami d'astri.
Sulle tempie
di una luna capricciosa
ghirigori di pensieri
si mutano
in evoluzione di onde,
in spumeggiare di creste
e, nella mente,
parole azzurre,
isole capovolte,
continenti sommersi.
La luce rivela
su immaginari fondali
planimetrie d'amore
e la storia del mondo
fra coralli
e abissi di tempo.

SUEÑAN
entre las palmeras
en los desiertos
olas y limones:
los camelleros
tienen
odres colmados
de esperanza
y el corazón más allá
de las dunas. Ciertas noches,
cuando las estrellas
dejan el triunfo
a la luz lunar,
las tiendas de los beduinos
abren las telas
y escuchan cantos
y cantinelas lejanas.
Aprieta
entre los brazos
el corazón
sobre otros umbrales
quizás una novia,
una muchacha,
un niño…
que sueña con ramas
de cerezos florecidos.

SOGNANO
fra le palme
nei deserti
onde e limoni:
i cammellieri
hanno
otri ricolmi
di speranza
e il cuore al di là
delle dune. Certe notti,
quando le stelle
lasciano il trionfo
alla luce lunare,
le tende dei beduini
dischiudono i teli
e ascoltano canti
e nenie lontane.
Stringe
fra le braccia
il cuore
su altre soglie
forse una sposa,
una fanciulla,
un bimbo...
che sogna rami
di ciliegi fioriti.