DOCE POETAS CATALANAS PARA EL SIGLO XXI, por Carlos Vitale

viernes, mayo 25, 2018

Carlos Vitale (Buenos Aires, 1953) es Licenciado en Filología hispánica y Filología italiana. Ha publicado Unidad de lugar (Candaya, Barcelona, 2004), Descortesía del suicida (Candaya, Barcelona, 2008), Cuaderno de l'Escala / Quadern de l'Escala (fotografías de Jaume Salvat, ilustraciones de Marc Vicens y prólogo de Carles Duarte, Vitel·la, Bellcaire d'Empordà, 2013), Fuera de casa (La Garúa, Barcelona, 2014), El poeta más crítico y otros poetas italianos (Emboscall Editorial, Barcelona, 2014) y Duermevela (Candaya, Barcelona, 2017). Asimismo ha traducido numerosos libros de poetas italianos y catalanes: Dino Campana (Premio de Traducción “Ultimo Novecento”, 1986), Eugenio Montale (Premio de Traducción “Ángel Crespo”, 2006), Giuseppe Ungaretti, Gerardo Vacana, Sergio Corazzini (Premio de Traducción del Ministerio Italiano de Relaciones Exteriores, 2003), Amerigo Iannacone, Libero De Libero, Joan Vinyoli, Umberto Saba (Premio de Traducción “Val di Comino”, 2004), Giuseppe Napolitano, Joan Vinyoli, Antonia Pozzi, Mario Luzi, Sandro Penna, Antoni Clapés, Joan Brossa, Josep-Ramon Bach, Antònia Vicens, etc. Ha participado en festivales, lecturas y encuentros de poesía en Argentina, España, Venezuela, Armenia, Italia, Suiza, Rumania, Estonia, Grecia, Bulgaria y Francia. En 2015 obtuvo el VI Premio José Luis Giménez-Frontín por su contribución al acercamiento entre culturas diversas. Reside en Barcelona desde 1981.

DOCE POETAS CATALANAS PARA EL SIGLO XXI: 
POESÍA ACTUAL EN CATALÁN


Abordar la tarea de confeccionar una antología es un acto arriesgado, y lo es por lo que tiene de obligada selección. ¿Cuáles serán los criterios? Ahí radica la dificultad. ¿Criterios de (supuesta) calidad? ¿Calidad guiada por los premios otorgados? Con demasiada frecuencia los premios —todos lo sabemos— no se rigen precisamente por la calidad. ¿Por el criterio del antólogo siempre influido en mayor o menor medida por su gusto personal? A ello hay que añadir que la elección presupone el conocimiento de una serie de nombres, que han trascendido a su vez por las mismas razones azarosas que acabo de enumerar, quedando excluidos otros. Así, la selección queda presa en un círculo vicioso que se retroalimenta y agranda, porque las antologías acaban siendo un referente cultural que se reproduce a sí mismo; por usar las palabras de Itamar Even-Zohar (1990), son agentes para la canonización dinámica de un determinado repertorio. En este sentido, una antología, más que una recopilación de textos, es un texto en sí mismo. Y un texto de referencia.
A las dificultades mencionadas se suma, en este caso, el hecho de que el filtro primordial es de género.
Carlos Vitale, siguiendo una tradición ya existente, emprende la aventura de antologar a mujeres. Y no es menor el factor distorsionador que ello puede suponer por el hecho de que las mujeres —en la escritura y en todos los campos de la actuación humana— han sufrido exclusión por infravaloración e ignorancia, por el hecho de serlo. Ello ha impedido la transmisión histórica de la verdadera trascendencia de su quehacer y ha propiciado a su vez intentos de corrección de la injusticia, que pueden (solo pueden, pero pueden) estar reñidos con la calidad. De ahí que, de un tiempo a esta parte, los gestos correctores abunden llevados por el deseo de reivindicar el trabajo femenino en todos los ámbitos. El hecho de delimitar la selección al factor de género lo evidencia.
Creo que la razón que lleva a restringir cualquier publicación al trabajo realizado por mujeres se debe en primera línea a esta justa y justificada intención. Sin embargo, pudiera pensarse que, al menos en materia literaria, y más aún en poesía, se debe (también) a otra causa bien distinta: al hecho de que quien antologa reconoce en las poetas una voz propia, femenina, diferente de la masculina. También esto justifica la restricción de género de los textos. Porque es evidente que, como ya se desprende de los escritos teóricos de la feminidad de Hélène Cisoux, Julia Kristeva y Luce Irigaray, ellas escriben con voz y ojos femeninos, seguramente no tanto por razones biológicas (que también), como por causas de discriminación histórica, que ha provocado, como reacción reivindicativa, una mirada más intensa y pormenorizada del colectivo femenino hacia lo femenino, y ha propiciado la presencia social y cultural de otro sentir, de otro punto de vista y de otro estilo formal, a la vez que ha hecho aflorar la aportación femenina, antes ninguneada, poniéndola en el lugar que le corresponde. Huelga decir que, aun siendo así, las poetas no son herederas únicamente de la poesía antecesora femenina. También ellas se han nutrido de la tradición poética masculina de los autores que han venerado, del mismo modo que ellos —aunque en menor medida, si bien esto va cambiando— han encontrado en ellas su musa. 
Por todo lo dicho, me he propuesto en esta introducción no mencionar nombre alguno, por lo que representaría de caprichoso e injusto por mi parte, dando otra vuelta de tuerca a lo que ya de por sí es altamente problemático. 
A pesar de ello, es justo subrayar la dialéctica que acompaña a toda antología: en su calidad de texto de referencia, no hay duda de que es una herramienta, en tanto que da a conocer nombres que al lector le sirven para orientarse en un campo que, por lo vasto, sería altamente difícil de abordar. Al lector le corresponderá completar después su camino de lecturas y ampliar el abanico.
Así, pues, me limitaré a enumerar aquí, con excepción de la de Manuel Folch i Torres, que es muy anterior, las antologías más actuales y destacadas de poetas en lengua catalana desde 1975 —año en que se publicó la primera antología de la postguerra—, que han precedido a la de Carlos Vitale y que servirán a quien se interese en adentrarse en la poesía femenina en catalán, que por tan variopintas causas ha trascendido más hasta el momento. Los respectivos prólogos de estas antologías ponen de manifiesto la variedad aleatoria de criterios aplicados, en algunos casos geográficos, por restaurar lo que la política cultural, a menudo centralizada, ha considerado poco o nada. Son estas: Folch i Torres, Manuel (ed.), Llibre d’or de la poesia femenina (1930); Esteve Albert et alii, Les cinc branques. Poesia femenina catalana (1975); Silvia-Marina Aresté, Isabel Dolç Anfruns, Les veus de la Medusa. Vint-i-una poetes valencianes (1991); Sam Abrams (ed.), Survivors (1991); Francesc Calafat (ed.), Camp de mines. Poesia catalana del País Valencià 1980-1990 (1991); Montserrat Abelló, Neus Aguado, Lluïsa Julià y Maria-Mercè Marçal (eds.), Paisatge emergent. Trenta poetes catalanes del segle XX (1999); Vinyet Panyella (ed.), Contemporànies (1999); Alícia Beltran i Pere Perelló (eds.), Segle 21. Vint-i-una poetes per al segle vint-i-u (2001); Carme Riera (ed.), Antologia de poesia catalana femenina (2003); Carme Sant-Celoni, Eròtiques i Despentinades (2008). No he considerado antologías aquellos libros recopilatorios de grupos de poetas —son numerosos— que no han nacido con intención antológica tradicional, es decir, con el objetivo de dar una visión panorámica de conjunto de un determinado período de tiempo.
Carlos Vitale, a su vez poeta y traductor, se propone ahora la ardua y compleja tarea de presentarnos a doce poetas en catalán (que no solo poetas catalanas), con el valor añadido —ello no es baladí por la difusión que ello implica de la poesía en una lengua poco visibilizada— de traducirlas al español. Mayor es el mérito en tanto que se trata de poetas muy jóvenes, nacidas a partir de 1980, lo cual dificulta la selección por la menor perspectiva histórica que permite su juventud. Así, Vitale se reafirma en su función de descubridor de talentos. Su buen criterio nos guiará sin duda. La luz de su faro nos llevará a buen puerto.
Anna Rossell
Anna Rossell nació en Barcelona en 1951. De 1978 a 2009 fue profesora titular de la Universidad Autónoma de Barcelona en la especialidad de Lengua y Literatura Alemanas (Filología Inglesa y Germanística) y crítica e investigadora literaria en Barcelona, Bonn y Berlín. Como gestora cultural organiza los recitales poéticos anuales estivales Poesía en la Playa, en El Masnou (Barcelona). Actualmente organiza los Recitals de Poesia i Música VinsIdivina. Colabora regularmente en numerosas publicaciones periódicas literarias nacionales e internacionales: Quimera, Ágora de arte gramático, Crítica de Libros, Revista Digital La Náusea, Realidades y ficciones, Las nueve musas, Nueva Grecia, Terral, Núvol y en revistas especializadas de filología alemana. Entre sus obras no académicas ha publicado los libros Mi viaje a Togo (2006), El meu viatge a Togo (2014), Viaje al país de la tierra roja, Togo y Benín (2014), Viatge al país de la terra roja, Togo i Benín (2014), los poemarios La ferida en la paraula, (2010), Quadern malià / Cuaderno de Malí (2011), Àlbum d’absències (2013), Àlbum de ausencias (2014), Auschwitz-Birkenau. La prada dels bedolls/La pradera de los abedules (2015) y las novelas, Mondomwouwé (2011) y Aquellos años grises (España 1950-1975) (2012), Aquells anys grisos (Espanya 1950-1975) (2014). Es coautora del libro de microrrelatos Microscopios eróticos (2006). Cuenta en su haber con algunas traducciones literarias del alemán al español, entre ellas El Elegido, de Thomas Mann.

Currículum completo de publicaciones en:


Laia Noguera

Laia Noguera nació en Calella (Maresme) en 1983.
Entre otros libros, ha publicado: Amor total, Triomf y No et puc dir res.




La Madre Vida,
que queremos que sea
a imagen y semejanza
de nuestra desorientación…


La Mare Vida,
que volem que sigui
a imatge i semblança
de la nostra desorientació…



Nos medimos
con el metro equivocado.

Debería estar completamente en blanco.


Ens mesurem
amb el metre equivocat.

Hauria de ser completament en blanc.



Un iceberg.

Y vamos tranquilamente
a la deriva.

Tanto da quién hace de qué:
la farsa es colectiva.


Un iceberg.

I anem tranquil·lament
a la deriva.

Tant és qui fa de què:
la farsa és col·lectiva.



Nos da miedo la crisis,
la gripe, los atentados,
los alborotos, los robos,
la vejez,
el pelo, el sudor.


Ens fa por la crisi,
la grip, els atemptats,
els avalots, els robatoris,
la vellesa,
el pèl, la suor.



Después me he visto de afuera.
No hay nada que sea
el desierto o el océano.
El árbol es un pájaro.
Desnudarse es un nombre.
No hay tiempo.
Soy un filtro,
un tinte ligerísimo.
Todo ocurre a la vez.


Després m’he vist de fora.
No hi ha una cosa que sigui
el desert o l’oceà.
L’arbre és un ocell.
Despullar-se és un nom.
No hi ha el temps.
Sóc un filtre,
un tint lleugeríssim.
Tot s’esdevé a la vegada.


Dice que, si no me emociono, no vivo.
Que tengo que protagonizar
grandes idilios, aventuras.
Ser intrépida, especial.
Que, si soy solo como soy, no valgo la pena.


Diu que, si no m’emociono, no visc.
Que he de protagonitzar
grans idil·lis, aventures.
Ser intrèpida, especial.
Que, si sóc només com sóc, no valc la pena.



Primero eres una estrella,
después una masa de hielo,
después una bacteria.
Primero un verderón,
después un ministro,
después un pepino.


Primer ets una estrella,
després una massa de gel,
després un bacteri.
Primer un verderol,
després un ministre,
després un cogombre.



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