FLORES EN TU OMBLIGO, la voz poética de Walter Faila


Walter Faila, oriundo Tintina, Santiago del Estero, Argentina, tiene 8 libros publicados en solitario y unas 20 participaciones en antologías internacionales. Considerado por la prensa local como uno de los más importantes poetas de la provincia en las últimas decádas (se puede corroborar en en la web. Es fundador del foro poético Aires de Libertad en el año 2009 y director del mismo hasta hoy. Miembro fundador de la Asociación cultural Foro Aires de Libertad, con personería jurídica y sede en Madrid. Presentó su anteúltimo libro “Naufragios de un hombre sin mar”, junto a otros poetas del foro, en la Cámara de diputados de Chile y transmitido por la Tv. del canal de la dicha Cámara (durante uno de los 7 encuentros internacionales realizados por el foro de mención)
Dentro de las antologías en la que ha participado se encuentran poetas de la talla de los españoles Juan josé Acoléa y el cantautor Luis Eduardo Aute.
Su obra se extiende por los países de habla hispana, siendo recitado en varias oportunidades por artistas de Venezuela (según e diario Margaritade ese país) y por escritores españoles, mexicanos, ecuatorianos, entre otros (se pueden encontrar videos en youtube) y sus poemas en la web.



LA VOZ POÉTICA DE WALTER FAILA


Todo esta como debe estar

Aquí no hay presagios ni leyendas
Todo está como debe estar
Como lo fui construyendo,
y como nunca lo quise.
Rodeado de alarmas y autobombas
De políticos de café y señores de oficinas.
En un bar de bobos y borrachos,
entusiastas de balón y de prostíbulos
Todo está como tiene que estar
Como lo fui programando
sin haberlo querido
Y yo, estoy aquí adentro,
curando fantasmas amarillos
sobre un papel electrónico y sin líneas.
Jugando con la inercia ancestral
de los rojos y violetas del crepúsculo
Haciendo capitular al silencio
para que no me destruya su ruido
¿Pero que manía es ésta de buscar
duraznos donde planté tomillo?
Estoy aquí,
adentro de mis estúpidos pedazos
cuando debería estar acariciando tus pies
y no adorando tus huellas;
lamiendo el contorno de tu lengua
en lugar de recordar tanta palabra
Pero ya ves, tengo esta absurda costumbre
de buscar rosas rojas donde sembré patatas;
y en esta mole urbana
de mate, pizza y cigarrillo
no me quedan ya lugares
para presagios ni leyendas.
Todo está como debe estar:
Dios cuidando el amor
y el hombre su conciencia.



Flores en tu ombligo

¿Quien sabe de mí
lo que yo se de ti?
¿Quien no ha visto en tu mirada
la extensión del horizonte?
¿quien no ve brillar
las estrellas sobre el manto
cuando mira sin cesar tus ojos bellos?

Eres el campo y la púrpura
del sol cuando amanece
y se siente pequeño el paisaje
cuando te acuestas en la hierba

Crecen las flores en tu ombligo
y las abejas se alimentan
en tus senos de almejas.

Yo no mandé a mi corazón
que te quisiera
Nunca imploré
que tus labios me tocaran

¿Pero quien piensa en mi
como yo pienso en ti?
¿Quien no sueña el mar y la gaviota
cuando tus suspiros de agua
se hacen mascarón de proa?

Te añoran, como yo,
el jazmín y los cipreses
¡Ve!, recuéstate en la hierba
Deja nacer las flores en tu ombligo
Deja crecer las ramas
en tu cuerpo de bosque y de montaña

¡Corre!, corre hacia los sauces
que los pájaros esperan
No le niegues al sol
el verde follaje de tu esencia.

¡Ve! que ellos vienen a tu encuentro

¡No hagas sufrir a los jardines!

¡Ya no importa mi piel abandonada!



Pasional

Aquí seguimos, húmedos y malditos.
Herejes sin dioses buscando los milagros.
¡Yo quiero el tiempo de mi tiempo!
¡Yo quiero el escalón que me pisaron!
¡Yo quiero rezarte a ti, mi virgen negra,
pero negra de conciencia y de pecado
pero roja de boca y gimiendo de deseo!
Quiero ser tu Dios impío
en esta gruta de miseria
donde regresas y regresas,
penitente, orando entre blasfemias.
Aquí estamos, húmedos y malditos
como la cal que levanta
las paredes secretas de tu templo.
¡Devuélveme el tiempo de mi tiempo!
Quiero pisar las estrellas
antes que los pájaros regresen.
Yo sé bien que soy la pluma de tus alas
Reconoces en mí, tu polen y tu enjambre.
No pretendas sepultarme en los recuerdos
No te alegres si repican estridentes las campanas
la vida pasa en ataúdes de misterios
y los tañidos, suenan lejos de mi muerte


Pasajeros

Aquí en el cuarto, en medio de la nada,
miro los delgados abedules
que dan forma a tu forma
El sol infinito dormido en mi ventana
Las flechas rotas del cazador de sueños
encadenado en la desdicha
de dos locos arlequines
Nada soy sin ti, pero contigo:
tan solo un camino fugaz a cualquier parte
que se fue cerrando a nuestro paso
sin huellas, sin miradas, sin regreso
Nada soy sin ti… pero nada fui contigo.
Aullaste como loba y fui tu carne
tu alimento de placer y de lujuria
tu paso imaginario hacia el eclipse
mi momento de gloria y de prodigio.
Nada soy sin ti, pero para llorarte
necesito las raíces de las lágrimas
El desconsuelo que jamás tuve
El dolor inocente que se acabó de niño.
Fuimos burbujas en el aire
Pasajeros de una noche clandestina
Dos banderas de pueblos conquistados
Dos ladrones sin tiempo ni destino
Nada soy sin ti…simplemente
te abriste como el mar y fui tu isla.


Sentidos

Aquí, la mesa vacía, las palabras rotas
Aquí, el mundo, ausente de mi tarde
Aúllan como lobos los silencios
con el pulso irrevocable de todas las distancias.
Ni un ápice de arena que deje al descubierto
el abismo ancestral de esta carga tan pesada.
Aquí, la memoria fría, la finitud sin calma
¿Acaso pierde la esencia el sentimiento
cuando declina el corazón de hacernos trampas?
Se van por la ventana los sentidos
en busca de una luna blanquecina y escarlata
¿Acaso debo entregar mi razón a los olvidos?
¿Merece nuestro pecho latir sin una pausa?
Quema adentro, es el alma una hoguera
sin una voz que la apague
Quebrada ya de silencios, cojea la palabra
Quiero mentirme y no puedo
Afuera, como la luna, el mundo llora y me sangra
¿Merecen acaso la muerte nuestros muertos?
¿Merece el dolor, doler con tanta rabia?


No brindes por mí

No brindes por mí, brinda por la vida
Poco me queda de camino
para seguir gastando copas cada 30 de agosto.
Brinda por los niños que crecen con un sueño
Por los sueños de otros niños que nunca los tuvieron.
Brinda por los mares que unifican nuestros suelos
y no por las aguas que dividen continentes
Brinda porque un día se invaliden las fronteras
y corramos por el mundo …y saltemos,
sin que nadie nos detenga
No brindes por mí, no es necesario,
ni por amigo, ni por cumplido
Hazlo por los árboles y los pájaros,
por la sombra y la savia, por el canto y el vuelo
Hazlo por los oprimidos y las maltratadas
Para que la libertad y el respeto
se transformen en justicia
y la justicia sea el núcleo
que unifique los latidos
del corazón humano.
No brindes por mí, el camino que me resta
no es tan largo ni es tan noble.
Brinda por la lágrima del vencido
y los brazos que lo consuelan
Brinda por la paz,
por esa maravillosa paz que merecemos,
para que todos seamos generales de la dicha
y nuestros ejércitos arrojen salvas de amor sobre las calles.


Rumbos

Hoy he decidido corregir mi rumbo, porque veo
que la gente ha perdido los colores del mediodía.
Ya casi no escuchan el canto de los pájaros
ni observan amaneceres desde los balcones del sueño.
Marchan por las calles apurados,
pisando sendas peatonales con sus coches,
insultándose unos a otros,
llenando las veredas de botellas de plástico
Y papeles de caramelos.
Lo espontaneo se juzga en insurgente,
lo romántico es estúpido, lo moral es moraleja,
lo divino es relativo, lo político es la guerra.
Por eso voy a corregir mi rumbo,
aunque aún no se qué debo corregir y cuanto pueda durar.
Algo debe andar muy mal para que yo siga escribiendo
Quizá deba estar con los colorados o con los blancos,
haciendo contrapeso a un lado de la balanza
Orando o combatiendo, degollando infieles en Irak,
o haciendo sanaciones en la India.
Tal vez deba programar, un viaje a la luna,
O como todos, unas vacaciones al Caribe,
un coche de último modelo
(en cuotas fijas hasta el final del universo).
Una casa con piedras y terrazas,
un traje de Dustin, un perfume de Armani,
un después, un quizá, un beso apurado, un adiós, un lamento.
No lo sé. En cada rincón de este cuarto
hay algo de mí que no encuentro,
una sombra conspirando con mi sombra
miles de máscaras, como un maldito halloween,
viniendo hacia mí a través del tiempo,
un niño sin voz, el ladrido de un perro,
el llanto del río, otro oxidado sueño.
Es la hora de corregir caminos,
duele demasiado el mundo,
estoy cansado…tengo miedo.


Viento y lejanía

Nací en el mes del viento,
en el mes de la masacre de Hiroshima
cuando el invierno era un adiós
de sombra y de frontera
y la mañana despertaba
con el canto de los gallos
en el pueblo de “Tintina”

No tengo casa que me tenga
ni tierras, ni muebles,
ni coches, ni avaricias.
Pero tengo un corazón
que me lleva, me domina
Un eslabón de acero en mis afectos
y un clavo de ausencia en mis retinas

Soy portador de esta palabra
que no se compra ni se vende
que se mueve como sale, como puede,
aún sobre las brasas encendidas

Nací en el mes del viento,
tú no estabas en la casa de “Tintina”
Olía a tierra seca, a jabón de vaca
a miseria, a soledad, a pan cacho,
a mazamorra, a pañal de trapo viejo,
a enfermedad, a rebeldía
Me forjé sin riendas
como un corcel de estepas
en medio de la jungla
de la ciudad vecina

Me partí la frente, me vacié el alma
Me caí mil veces, me levanté otras tantas
Nunca jamás escondí mis huellas
ni mis llagas fueron escondidas

Pero tú no estabas…nunca estabas
Cruzaste como una vaga sombra
como un héroe de cartón por ésta vida
y en las manos me dejaste la ilusión
para luchar, y luchar, y luchar sin que me rinda.

La historia es larga, y no vale la pena,
por ahora, seguir con su rutina

Se que amé a una mujer…a dos, a diez,
quizá a otras tantas parecidas
¡que dicha es sentir que algunas de ellas,
a veces... también amaron mis heridas!

Comí con los pobres, como pobre,
Bebí con los ricos, como rico,
Mordí la vena del maldito
Lamí la herida del hermano

Y ahora,
que ya se acerca un nuevo aniversario
no dejo de pensar
que nací en el mes del viento
cuando el invierno se alejaba
y que yo, desde un rápido acertijo
desde un andar sin pausas,
desde un vivir, (que ya es una osadía)
fui viento, más que viento…
fui también como el invierno
fui viento y lejanía.-



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